Modelos indígenas de los 80

derechos de los Pueblos Indígenas ( uNdRIP) pone de relieve la gran necesidad de asegurar un futuro sostenible para los pueblos indígenas de todo el mundo. una economía globalizada en rápido desarrollo pone en peligro las tierras y los recursos de los que muchos pueblos indígenas dependen para su supervivencia cultural, espiritual y física. cuartas partes de los ciudadanos indígenas de esos países pertenecen a esa categoría. En Ecuador, más del 80% de los indígenas vive en situación de po-breza, y en las áreas rurales del altiplano esta cifra se eleva al 90%. En Perú, más del 40% de las unidades familiares que viven en situación de pobreza son indígenas (UNDP, 2009). Los pueblos indígenas de América Latina –Abya Yala y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible El acceso de los pueblos indígenas al mercado de trabajo AMÉRICA LATINA –ABYA YALA (10 PAÍSES): TASA DE PARTICIPACIÓN ECONÓMICA POR ZONA DE RESIDENCIA 67,8 64,2 70,6 65,4 0 10 20 30 40 50 60 70 80 Indígena No indígena Indígena No ... Respuesta: vivian de la caza , pesca y recoleccion de frutos. Hacian sus ropas. casas y algunos se dedicaban a la alfareria o a cosechar. Respuesta:algunos pueblos desarrollaron modelos de vida cómo sedentario, poblaciones y culto, otros eran nómadas,( sistema semisedentarios ), acordé con el entorno natural que habitaban de los recursos naturales y poco equitativa en la distribución de los beneficios. Los ejidos y las comunidades campesinas e indígenas poseen el 80% de los bosques, como un bien colectivo, pero durante mucho tiempo el contratismo y la política de concesiones impidieron que los beneficios de la actividad forestal permanecieran en manos de los indígenas, formar profesores indígenas que enseñaran en la propia lengua de los indígenas 10 3 Testimonio de Andrés Betancur Conda en Hernández Delgado, E., op. cit., p. 153. 199 Pueblos Indígenas, Democracia y Representación: los casos de Bolivia y Guatemala Página 3 (76,2%) y de los no indígenas (80,3%) prefieren un líder competente sin importar su procedencia étnica9. El grado de representación también está asociado con el tipo de espacios de representación étnica

[Mega Thread] Origen de palabras y frases argentinas

2019.08.29 21:54 Pepe-Argento [Mega Thread] Origen de palabras y frases argentinas

Estimados rediturros, en base al post del usuario que hoy descubrió la etimología de Michi (gato), vengo a hacerles entrega del thread que se merecen aquellas personas curiosas.
Seguramente faltan varias palabras pero dejo las que fui recolectando. ----
A CADA CHANCHO LE TOCA SU SAN MARTÍN.
Alude al 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires, que se celebra comiendo lechón. Significa que a todos les llega en algún momento la compensación por sus buenos o malos actos.
A SEGURO SE LO LLEVARON PRESO.
Viene de Jaén, España, donde los delincuentes eran recluídos en el Castillo de Segura de la Sierra. Originalmente se decía `a (la prisión de) Segura se lo llevaron preso`, que advertía de no robar, para no terminar en Segura. Hoy significa que nadie está libre de alguna contingencia.
AL TUN TÚN.
Con la expresión `al tun tún`, los paremiólogos no se ponen de acuerdo: para unos deviene de `ad vultum tuum`, que en latín vulgar significa `al bulto`, y para otros, es una voz creada para sugerir una acción ejecutada de golpe. De cualquier forma, hoy `al tun tun` indica algo hecho sin análisis ni discriminación.
ANANÁ.
Es una fruta nativa de América del Sur, deliciosa, decorativa y habitualmente asociada con los climas tropicales. El vocablo ananá proviene de nana, que en guaraní significa perfumado. Y fueron los colonizadores portugueses quienes adaptaron esta voz original guaraní para acercarla al modo en que hoy la usamos en la Argentina. Otra de sus nominaciones, piña, se debe a Cristóbal Colón, quien al verla por primera vez (en 1493, en la isla de Guadalupe) pensó erróneamente que había encontrado un tipo de piñón de pino.
ATORRANTES.
Lo de `atorrantes` viene de principios del siglo pasado, cuando colocaron unos grandes caños de desagüe en la costanera, frente a la actual Casa de Gobierno, en lo que hoy es Puerto Madero. Éstos tenían la leyenda `A. Torrant et Cie.` (nombre del fabricante francés) bien grande a lo largo de cada segmento de caño, y estuvieron casi más de un año hasta que, por fin, los enterraron. Mientras tanto `se fueron a vivir a los caños` cuanto vago, linyera y sujetos de avería rondaban por la zona y así surgió este dicho. Cuando la gente se refería a las personas que vivían en esos caños, los llamaban "A-Torran-tes". Más adelante se llamó así a toda persona vaga o de mal comportamiento.
BACÁN.
Aunque casi ya no se emplea, podemos escuchar esta palabra en muchísimos tangos de comienzos del siglo XX. “Mina que de puro esquillo con otro bacán se fue”, dice la letra de Ivette, compuesta por Pascual Contursi. “Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta”, reza Mano a mano, el clásico de Celedonio Flores. Del genovés baccan (jefe de familia o patrón), el término alude a una persona adinerada, elegante, amante del buen vivir y acompañó un fenómeno social: el surgimiento de la clase media y la figura del hombre capaz de darse ciertos lujos y exhibirlos.
BANCAR.
Con frases como “Yo te banco” o “No te banco más”, bancar es uno de los verbos que más usamos los argentinos para expresar si aguantamos, toleramos o apoyamos a algo o alguien. El origen del término es bastante discutido. Algunas opiniones señalan que alude al banco en el que nos sentamos, en el sentido de que este soporta nuestro cuerpo. Sin embargo, otros argumentan que se trata de una expresión popularizada gracias a los juegos de azar. Es que “bancame” era la súplica que hacían los apostadores a los responsables de la banca en los casinos.
BARDO.
Esta voz comenzó a utilizarse en la década del 80 y se propagó rápidamente, incluso con su verbo derivado: bardear. Se aplica para indicar la ocurrencia de problemas, líos, desorden o embrollos. Para algunos es una especie de “lunfardo del lunfardo” porque se trata de una simplificación del término balurdo, otra locución coloquial que tomamos del italiano (balordo: necio o tonto). Así que están avisados: la próxima vez que digan que algo “es un bardo”, sepan que del otro lado del océano pueden interpretar que se refieren simplemente a una tontería.
BERRETÍN.
Una obsesión, un capricho, una esperanza acariciada sin fundamento racional… eso es un berretín. De origen genovés, donde beretín alude a una especie de gorro o sombrero, la creatividad popular nombró así a los deseos intensos que llevamos en la cabeza. El tango supo recoger esta palabra. Por ejemplo, Niño bien arranca: “Niño bien, pretencioso y engrupido, que tenés el berretín de figurar”. Esta voz, hoy casi en desuso, también llegó al cine. En 1933 se rodó Los tres berretines, la segunda película argentina de cine sonoro que narraba tres pasiones porteñas: fútbol, tango y cine.
BOLÓ.
Sin lugar a dudas, boludo es una de las palabras que identifican a los argentinos y que más transformó su sentido a lo largo de las últimas décadas. De ser agresiva e insultante, se convirtió en una expresión inocente y típica empleada para llamar la atención del otro. En la provincia de Córdoba evolucionó de tal modo que terminó teniendo una sonoridad totalmente diferente: boló. Y la frase “¿Qué hacé’ boló?” podría ser perfectamente el saludo entre dos cordobeses que se tienen la más alta estima.
BOLUDO [Mención especial].
Convertida en un verdadero clásico argentino, boludo (y sus derivados, boludez, boludeo, boludear) fue mutando su significado a través del tiempo.
En el siglo XIX, los gauchos peleaban contra un ejército de lo que en aquella época era una nación desarrolla como la española.
Luchaban contra hombres disciplinados en las mejores academias militares provistos de armas de fuego, artillería, corazas, caballería y el mejor acero toledano, mientras que los criollos (montoneros), de calzoncillo cribado y botas de potro con los dedos al aire, sólo tenían para oponerles pelotas, piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento, bolas (las boleadoras) y facones, que algunos amarraban a una caña tacuara y hacían una lanza precaria. Pocos tenían armas de fuego: algún trabuco naranjero o arma larga desactualizada.
Entonces, ¿cuál era la técnica para oponerse a semejante maquinaria bélica como la que traían los realistas? Los gauchos se formaban en tres filas: la primera era la de los "pelotudos", que portaban las pelotas de piedras grandes amarradas con un tiento. La segunda era la de los "lanceros", con facón y tacuara, y, la tercera, la integraban los "boludos" con sus boleadoras o bolas. Cuando los españoles cargaban con su caballería, los pelotudos, haciendo gala de una admirable valentía, los esperaban a pie firme y les pegaban a los caballos en el pecho. De esta forma, rodaban y desmontaban al jinete y provocaban la caída de los que venían atrás. Los lanceros aprovechaban esta circunstancia y pinchaban a los caídos.
En 1890, un diputado de la Nación aludió a lo que hoy llamaríamos "perejiles", diciendo que "no había que ser pelotudo", en referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar. En la actualidad, resemantizada, funciona como muletilla e implica un tono amistoso, de confianza. El alcance del término es tan grande que, en el VI Congreso de la Lengua Española, realizado en 2013, el escritor argentino Juan Gelman la eligió como la palabra que mejor nos representa.
BONDI.
A fines del siglo XIX, los pasajes de tranvía en Brasil llevaban escrita la palabra bond (bono en inglés). Por eso, las clases populares comenzaron a referirse al tranvía como bonde (en portugués la “e” suena como nuestra “i”). A partir de entonces, el recorrido del vocablo fue directo: la trajeron los italianos que llegaban desde Brasil y, cuando el tranvía dejó de funcionar en Buenos Aires, se convirtió en sinónimo popular de colectivo.
CAMBALACHE.
Es el título del emblemático tango escrito por Enrique Santos Discépolo en 1935. Pero, ¿sabés qué significa exactamente esta palabra? Originalmente deriva del verbo cambiar y en nuestro país se utilizó para nombrar a las antiguas tiendas de compraventa de objetos usados. Este es el sentido que se le da en el tango cuando dice: “Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache, vi llorar la Biblia junto al calefón”. Por eso, el significado se transformó en sinónimo de desorden o mezcla confusa de objetos.
CANA.
Existen diferentes versiones para explicar cómo surgió este vocablo que en lunfardo significa unívocamente policía. Una dice que proviene de la abreviatura de canario, que se empleaba en España para designar a los delatores. Aunque la historia más extendida lo ubica en el idioma francés, del término canne, y alude al bastón que portaban los agentes del orden. Como sea, cana pasó a nombrar a la policía y, más tarde, se empleó como sinónimo de cárcel (“ir en cana”). Hoy también se utiliza la expresión “mandar en cana” para decir, con picardía, que dejamos a alguien en evidencia.
CANCHA.
Apasionados por el deporte, los argentinos repetimos frases que ya forman parte de nuestra genética. “El domingo vamos a la cancha” es una de ellas. Como es sabido, cancha es el espacio que se destina a eventos deportivos y, en ocasiones, a algunos espectáculos artísticos. Pero lo que pocos conocen es que esta palabra proviene del quechua, lengua originaria en la que kancha significa lugar plano. La acepción que en la actualidad le damos a esta expresión llegó con la práctica de la lidia de toros y pronto se expandió a todos los deportes.
CANILLITA.
El origen de esta palabra es literalmente literario. La voz se toma de Canillita, una pieza teatral escrita por Florencio Sánchez en los primeros años del siglo XX. El protagonista es un muchacho de 15 años que trabaja en la calle vendiendo periódicos para mantener a su familia. Como sus piernas son muy flaquitas y lleva unos pantalones que le quedaron cortos por los que asoman sus canillas, lo llaman Canillita. Desde 1947, el 7 de noviembre se celebra el Día del Canillita en homenaje a la muerte del gran escritor uruguayo, autor de otra obra emblemática M’hijo el dotor.
CATRASCA.
Puede que, a menudo, muchos de los que utilizan esta palabra para referirse socarronamente a las personas torpes o propensas a los pequeños accidentes no tengan cabal idea de su significado literal. Sucede que esta expresión se establece como síntesis de la frase “Cagada tras cagada”. En la Argentina, se hizo popular en 1977 a partir de la película El gordo catástrofe, protagonizada por Jorge Porcel, quien personificaba un hombre que vivía de accidente en accidente y al que todos llamaban Catrasca.
CHABÓN.
Desde el tango El firulete, de Rodolfo Taboada, que dice “Vos dejá nomás que algún chabón chamuye al cuete y sacudile tu firulete…”, hasta After chabón, el último disco de la banda de rock Sumo, esta voz del lunfardo se instaló en la cultura argentina como sinónimo de muchacho, tipo o pibe. El término deriva de chavó (del idioma caló, usado por el pueblo gitano), que significa joven, muchachuelo. De allí provienen, también, algunas variantes como chavo y chaval, empleadas en diferentes países de habla hispana.
CHAMAMÉ.
La palabra chamamé proviene del guaraní chaá-maì-mé (“estoy bajo la lluvia” o “bajo la sombra estoy”). Según Antonio Sepp, musicólogo jesuita, los nativos se reunían bajo un enorme árbol y, en forma de ronda, hablaban y cantaban ordenadamente a lo largo de la noche; respetaban así la sabiduría de los años, sin negarles un lugar a los más jóvenes. Muchas veces terminaban danzando y desplazándose como en un rito de adoración o gratitud. Es en esos espacios de encuentro donde se cree que nació el chamamé, esa marca de identidad musical de la Mesopotamia.
CHAMIGO.
La oralidad reunió che y amigo en un solo término para dar origen a una tercera palabra: chamigo. En este caso, el vocablo che proviene del guaraní, y no del mapuche ni del valenciano, donde tiene otros significados. En guaraní, che es el pronombre posesivo mi, y por eso chamigo quiere decir mi amigo o amigo mío. Esta voz se emplea en Chaco, Corrientes, Misiones y Entre Ríos, provincias donde la cultura guaranítica tiene mayor peso. “El chamigo es algo más que lo común de un amigo, es esa mano que estrecha con impulso repentino”, canta el chamamecero Antonio Tarragó Ros.
CHANGO.
En el noroeste se usa la palabra chango, o su diminutivo changuito, como sinónimo de niño o muchacho. El término deriva de una voz quechua que significa pequeño. Una zamba dice “Cántale, chango, a mi tierra, con todita tu alma, con toda tu voz, con tu tonadita bien catamarqueña; cántale, changuito, lo mismo que yo”. Nieto, Farías Gómez y Spasiuk son solo tres de los Changos que ha dado el folklore argentino y que llevan este vocablo como apodo, indisolublemente unido a su apellido.
CHANTA.
Se trata de la abreviatura de la voz genovesa ciantapuffi, que significa planta clavos; es decir, persona que no paga sus deudas o que no hace bien su trabajo. Pero en nuestro país, cuando le decimos chanta a alguien, nos referimos a que no es confiable o creíble, que es irresponsable o no se compromete. Aunque también se asocia a la picardía si se emplea para nombrar a aquel que finge y presume cualidades positivas. En otras palabras, un chanta sería un charlatán, un chamuyero. En cambio, “tirarse a chanta” es abandonar las obligaciones o, como se dice en la actualidad, “hacer la plancha”.
CHAUCHA Y PALITO.
Se estima que esta frase nació en nuestro campo y se la usa para referirse a algo de poco beneficio económico o ínfimo valor. El palito alude al de la yerba que flota en el mate mal cebado: aquello que no sirve, que está pero molesta. En el caso de chaucha refuerza el sentido: para el gaucho, básicamente carnívoro, la chaucha era un vegetal sin importancia, barato, del que prefería prescindir. Además, en tiempos de la colonia, chaucha se denominaba una moneda de poco valor. Como decir “poco y nada”, pero referido unívocamente al valor monetario.
CHE.
Es una de las palabras que más nos identifica en el mundo. Casi como una seña personal. La usamos para llamar la atención del otro, para quejarnos o simplemente como interjección. La historia más difundida sostiene que es una voz mapuche que significa gente. Sin embargo, otra teoría señala que proviene de Valencia (España), donde le dan usos similares a los nuestros. Ernesto Guevara, ya que de Che hablamos, debe su apodo a la recurrencia con que empleaba la muletilla en su discurso coloquial.
CHORIPÁN.
A mediados del siglo XIX, los gauchos que habitaban las zonas rurales del Río de la Plata dieron origen a una de las minutas que más caracteriza los domingos de los argentinos: el choripán. El término, que es un acrónimo de chorizo y pan, nació en los tradicionales asados gauchescos cuando comer una achura entre dos trozos de pan empezó a ser costumbre. Hoy, a esta denominación que ya es un símbolo identitario de nuestro vocabulario, se le acoplaron dos sándwiches más: vaciopán y morcipán.
COLIFA.
Colifa es un término muy popular que empleamos para expresar, con cierta ternura, que alguien está loco, piantado o rayado. Aunque el sentido común nos lleva a pensar que proviene del término colifato, los estudiosos explican que coli deriva del vocablo italiano coló (que significa, justamente, chiflado). A su vez, colo es loco al vesre ()al revés en lunfardo). Entonces, colifato, y su apócope colifa, aparecen como transformaciones de ese término original que en el habla de la calle sumó sílabas con fines únicamente creativos.
CROTO.
La expresión `Croto` se remonta a la década del `20, cuando el entonces Ministro de Obras Públicas y Transporte, Crotto, implementó una especie de certificado de pobreza y cuyo portador podía viajar gratis en los tranvías y trenes. Hoy en día se denomina con este nombre a toda persona mal vestida que con su apariencia denota su estado de indigencia.
CUARTETO.
En cualquier lugar del mundo se denomina cuarteto a un conjunto de cuatro integrantes, pero para los argentinos se trata, además, de un género musical con influencias de la tarantela y el pasodoble. Este ritmo tropical, que comenzó a bailarse en las zonas rurales de la provincia de Córdoba durante la década del 40 y se popularizó en todo el país en los 90, es una creación cien por ciento argentina. Sus dos exponentes más emblemáticos, Carlos “La Mona” Jiménez y Rodrigo Bueno, convirtieron a este género en una alegre y festiva marca de identidad.
DEL AÑO DEL ÑAUPA.
Se trata de una expresión muy antigua y, decirlo así, puede parecer redundante. Porque ñaupa es una voz quechua que significa viejo o antiguo. En general, se emplea para aludir a un acontecimiento que data de tiempo atrás. La creencia popular considera que Ñaupa fue una persona que tuvo una existencia asombrosamente prolongada. Muy utilizado en la década del 30, suele asociarse al lunfardo, en especial cuando se dice que un tango es “del año del ñaupa”. Su equivalente en España es “del tiempo de Maricastaña”. La versión moderna sería "del año del orto"
DESPIPLUME.
Muchas veces, los medios de comunicación masiva logran instalar expresiones en el habla cotidiana gracias a memorables personajes de ficción y, también, a los guiones de algunas publicidades. Es el caso de despiplume, una voz que nació en la década del 70 en un spot de la famosa marca de coñac Tres plumas protagonizado por Susana Giménez. A través de un juego de palabras, la idea fue asociar el término despiole al producto. Sin dudas, lo lograron, pues si bien hoy la expresión casi no se usa, cualquiera sabe qué queremos decir cuando afirmamos que “esto es un despiplume”.
DULCE DE LECHE.
“Más argentino que el dulce de leche”, dice la expresión popular. Sin embargo, son varios los países que se atribuyen su creación. Nuestra versión cuenta que esta delicia nacional nace de una casualidad. En 1829, Juan Manuel de Rosas esperaba a Juan Lavalle, su enemigo político, en una estancia. La criada hervía leche con azúcar para cebar el mate y olvidó la preparación por largo tiempo en el fuego. Aún así, Rosas quiso probar la sustancia espesa y amarronada que se había formado en la olla. Para sorpresa de la criada, le encantó y decidió bautizarla dulce criollo.
EN PAMPA Y LA VÍA.
Quedarse sin un peso, agotar los recursos, tener que vender la casa… Cualquiera de estas circunstancias puede expresarse con el mismo dicho: “Me quedé en Pampa y la vía”. ¿Alguna vez escuchaste de dónde viene este dicho? Tiene una ubicación geográfica muy precisa porque la calle La Pampa se cruza con la vía del tren muy cerca del hipódromo de Buenos Aires. Cuenta la leyenda que los jugadores que apostaban a los caballos, cuando tenían un día de mala racha y lo perdían todo, se iban del barrio en un ómnibus que salía del cruce de Pampa y la vía.
FIACA.
La historia de esta palabra –que todos asociamos a la pereza y desgano– se origina en el habla de los almaceneros de barrio procedentes de Italia. En genovés, fiacún alude al cansancio provocado por la falta de alimentación adecuada. Y fueron estos comerciantes quienes diseminaron el término que, con el uso coloquial, se transformó en fiaca. Como habrá sido que se instaló, que una de las famosas Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt se refiere al tema: “No hay porteño, desde la Boca a Núñez, y desde Núñez a Corrales, que no haya dicho alguna vez: ‘Hoy estoy con fiaca”.
GAMBETA.
Proviene de gamba, que en italiano significa pierna, y es un término que usamos en diferentes contextos. Por ejemplo, “hacer la gamba” es ayudar a otra persona. Claro que, si las cosas no salen bien, decimos que lo que hicimos fue “meter la gamba”. Puntualmente, gambeta refiere a un movimiento de danza que consiste en cruzar las piernas en el aire. Pero en el Río de la Plata funciona como metáfora de otro arte, el fútbol: porque en el campo de juego, gambeta es el movimiento que hace el jugador para evitar que el contrario le arrebate la pelota. Por eso, en el uso cotidiano, cuando sorteamos obstáculos decimos que gambeteamos.
GAUCHADA.
En nuestro lenguaje cotidiano, hacer una gauchada es ayudar a alguien sin esperar nada a cambio. La gauchada era una actitud típica de los gauchos, un gesto completo de solidaridad. Es que estos hombres cumplieron un rol clave en la guerra de la Independencia por su valentía, habilidad para cabalgar y gran conocimiento del territorio. Por el contrario, hacer una guachada es cometer una traición, aunque detrás de esta expresión haya un sentido más trágico que desleal. Y es que guacho refiere a la cría animal que perdió a su madre, y por extensión, a los niños huérfanos.
GIL.
A la hora de dirigirse a alguien en forma peyorativa, gil es una de las expresiones preferidas por los argentinos. Asociada a la ingenuidad o a la falta de experiencia, algunos sostienen que proviene de perejil, otra voz coloquial que en una de sus acepciones puede emplearse con un significado parecido, puesto que hasta hace unos años era una hortaliza tan barata que los verduleros directamente la regalaban. Sin embargo, gil proviene del caló, una antigua lengua gitana en la que gilí quiere decir inexperto.
GUACHO.
En el campo se denomina como guacho al ternero que queda huérfano.
GUARANGO.
Es lamentable, pero algunas palabras que usamos cotidianamente provienen de situaciones históricas de discriminación y exclusión. Es el caso de guarango, que si bien en la actualidad se emplea como sinónimo de grosero, maleducado o malhablado, fue instalada por los españoles de la conquista como referencia despectiva y racista hacia los nativos que hablaban en guaraní. Decirle guarango a la persona que emplea un vocabulario soez es ofensivo pero no por la adjetivación que pretende, sino porque su origen alude a una descalificación arbitraria.
GUASO.
La frecuencia con que se emplea el término guaso en Córdoba lo convierte en un cordobesismo. Pero ser guaso en esta provincia tiene por lo menos dos niveles. Cuando alude a un hombre: “El guaso estaba tomando algo en el bar”, la palabra solo sirve para definirlo como individuo masculino (en este caso, guaso funciona como sinónimo de tipo, chabón, etc.). Pero también se emplea para hacer referencia a alguien grosero o de poca educación: “No seai guaso vo’”. Y es tal la dinámica del vocablo que permite hiperbolizarlo, de manera que algo guaso pueda crecer hasta ser guasaso.
GUITA.
En lunfardo, el dinero tiene infinidad de sinónimos: mango, viyuya, morlaco, vento, mosca, tarasca. También existe un lenguaje propio para hablar de su valor: luca es mil, gamba es cien y palo es millón. Sin embargo, el origen del término guita es difícil de rastrear. Una de las versiones más difundidas sostiene que proviene del alemán, específicamente del germano antiguo, de la voz witta, usada para denominar algo fundamental sin lo cual no se puede vivir. A su vez, witta también proviene del latín vita que significa vida.
GURÍ.
¿Alguna vez te dijeron gurí o gurisa? Seguramente fue cuando todavía eras un chico. Porque el término proviene de la voz guaraní ngiri y significa muchacho, niño. Es una palabra que podemos escuchar en Corrientes, Misiones y Entre Ríos, y por supuesto también en la República Oriental del Uruguay. “¡Tu recuerdo ya no es una postal, Posadas! Ni tu yerbatal, ni tu tierra colorada. Con un sapukay siento que tu voz me llama porque tengo en mí, alma de gurí”, dice la letra del chamamé Alma de gurí.
HUMITA.
La humita es mucho más que un gusto de empanada. Pero son pocos los que saben que la palabra proviene de la voz quechua jumint’a, un alimento que preparaban los antiguos pueblos indígenas del continente (incas, mayas y aztecas). Hecho a base de choclo triturado, la preparación incorpora cebolla, tomate y ají molido, se sirve envuelto en las mismas hojas de la planta del maíz. Este delicioso y nutritivo plato es típico de Chile, Bolivia, Ecuador, Perú y el norte argentino.
IRSE AL HUMO.
“Se me vino al humo” es una imagen cotidiana en el habla de los argentinos. El dicho alude al modo en que los indígenas convocaban a los malones y figura en el Martín Fierro, de José Hernández: “Su señal es un humito que se eleva muy arriba / De todas partes se vienen / a engrosar la comitiva”. Pero también la registra Lucio V. Mansilla en Una excursión a los indios Ranqueles: “El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas”, escribe dando a entender que una fogata mal apagada o la pólvora que quemaban los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda.
LABURAR.
Laburar surge naturalmente del verbo lavorare (trabajar en italiano), que a su vez deriva de labor en latín, cuyo significado es fatiga, esfuerzo. La connotación negativa se encuentra también en los orígenes del término en español ya que trabajar proviene del vocablo latín tripalium, traducido como tres palos: un instrumento de castigo físico que se usaba contra los esclavos. De modo que si bien el laburo dignifica y es salud; el origen de su locución nos remonta a situaciones que poco tienen que ver con esos significados.
MATE.
La propuesta es natural en cualquier parte: “¿Y si nos tomamos unos mates?”. Esta infusión, la más amada por los argentinos, toma su nombre, como muchas otras palabras, de la lengua quechua. Porque mati es la voz que empleaban los pueblos originarios para referirse a cualquier utensilio para beber. Y es que mate tiene la particularidad de aludir al contenido, pero también al continente. Un término que para los rioplatenses significa mucho más que una bebida. Porque la mateada es un ritual, un espacio de encuentro y celebración.
MORFAR.
Proviene de la palabra italiana morfa que significa boca. Con el tiempo y el uso, la expresión adquirió nuevos sentidos: padecer, sobrellevar, sufrir: “Me morfé cuatro horas de cola”. En el ámbito del deporte, especialmente en el terreno futbolístico, suele emplearse el giro “morfarse la pelota”, algo así como jugar solo sin pasar el balón a los otros jugadores. Pero tan instalado estaba el término en la década del 30, que el historietista Guillermo Divito creó un personaje para la revista Rico Tipo que se llamaba Pochita Morfoni, una señora a la que le gustaba mucho comer.
MOSCATO.
Quizás los más jóvenes asocian el término a la famosa canción de Memphis La Blusera, Moscato, pizza y fainá. Sin embargo, el tradicional vino dulce, llamado así porque está hecho con uva moscatel, perdura más allá del blues local y sigue siendo un clásico de los bodegones y pizzerías de todo el país. El hábito llegó con los inmigrantes italianos a fines del siglo XIX, pero la costumbre de servirlo cuando se come una buena porción de muzzarella es propia de nuestro país y comenzó a establecerse allá por 1930.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Lola era el nombre de una galleta sin aditivos que a principios del siglo XX integraba la dieta de hospital. Por eso, cuando alguien moría, se decía: `Este no quiere más Lola`. Y, desde entonces, se aplica a quien no quiere seguir intentando lo imposible.
ÑANDÚ.
De norte a sur y hasta la provincia de Río Negro, el ñandú es una de las aves que más se destaca en los paisajes de la Argentina. Este fabuloso animal de gran porte, que puede llegar a medir hasta 1,80 m de altura, toma su nombre de la lengua guaraní, en la que ñandú significa araña. La explicación alude a las semejanzas entre los elementos de la naturaleza. Los pueblos originarios veían un notorio parecido entre el plumaje del avestruz americano -y las figuras que se forman en él- y los arácnidos que habitan las regiones subtropicales.
NI EN PEDO.
Para ser tajantes, a veces decimos que no haremos algo "Ni en pedo", "Ni mamado", o “Ni ebrios ni dormidos”. Algunos sostienen que la expresión nació cuando Manuel Belgrano encontró a un centinela borracho y dormido. Enseguida, habría establecido una norma por la que “ningún vigía podía estar ebrio o dormido en su puesto”. Otra versión dice que, tras el triunfo en Suipacha, alguien alcoholizado propuso un brindis “por el primer Rey y Emperador de América, Don Cornelio Saavedra”. Mariano Moreno se enteró y lo desterró diciendo que nadie “ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país”.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Cuando no queremos más complicaciones, nos cansamos de participar en algo, o necesitamos cesar alguna actividad, decimos: “No quiero más lola”. En la Buenos Aires de 1930 se fabricaban las galletitas Lola. Elaboradas con ingredientes saludables, eran indicadas en las dietas de los hospitales. En ese contexto, cuando un enfermo podía empezar a ingerir otro tipo de alimentos, se decía que “No quería más lola”. Otro uso, más oscuro: cuando fallecía un paciente internado, obviamente, dejaba de comer. De ahí el dicho popular: “Este no quiere más lola”.
PANDITO.
Los mendocinos emplean muchos términos propios que pueden escucharse en su territorio y también, debido a la cercanía, en Chile (y viceversa). Una de las voces más representativas de este intercambio lingüístico es guón, apócope del huevón chileno. Existen algunas otras, pero menos conocidas. Por ejemplo, pandito. ¿Pero qué significa? Proviene de pando y quiere decir llano o poco profundo. “Me quedo en lo pandito de la pileta” o “Donde topa lo pandito”, que alude a donde termina el llano y comienza la montaña.
PAPUSA.
El lunfardo, la creatividad de la calle y el tango se ocupan de piropear y resaltar la belleza de la mujer. Quizá, una de las palabras que mejor lo hace sea papusa, empleada para referirse a una chica bonita, atractiva o espléndida. Este término, que también funciona como sinónimo de papirusa, se puede encontrar en clásicos del tango rioplatense como El ciruja, de Alfredo Marino, o ¡Che, papusa, oí!, de Enrique Cadícamo, que inmortalizó los versos “Che papusa, oí los acordes melodiosos que modula el bandoneón”.
PATOVICA.
Llamamos patovicas a quienes se ocupan de la seguridad de los locales bailables. Pero esta expresión nació lejos de las discotecas y cerca de los corrales avícolas. Allá por 1900, Víctor Casterán fundó en Ingeniero Maschwitz un criadero de patos y lo llamó Viccas, como las primeras letras de su nombre y su apellido. Alimentados con leche y cereales, los patos Viccas eran fornidos y sin grasa. La semejanza entre estos animales y los musculosos de los gimnasios surgió enseguida. Que los hercúleos custodios de los boliches terminaran cargando con ese mote, fue cuestión de sentarse a esperar.
PIBE.
Los rioplatenses suelen utilizar la expresión pibe como sinónimo de niño o joven. Existen diferentes versiones sobre su origen. La más difundida señala que proviene del italiano, algunos creen que del lombardo pivello (aprendiz, novato) y otros que se tomó del vocablo genovés pive (muchacho de los mandados). Pero la explicación española aporta el toque de humor. La palabra pibe, del catalán pevet (pebete), denominaba una suerte de sahumerio que gracias a la ironía popular y la subversión del sentido pasó a nombrar a los adolescentes, propensos a los olores fuertes.
PIPÍ CUCÚ.
Este argentinismo se usa para decir que algo es espléndido o sofisticado. La divertida leyenda cuenta que se popularizó en la década del 70 cuando Carlos Monzón llegó a París para pelear con el francés Jean-Claude Bouttier. Antes del combate, el argentino recibió la llave de la ciudad y, al tomar el micrófono para agradecer el honor, se dispuso a repetir el discurso que había ensayado largamente. La carcajada de la platea se desató cuando Monzón, en lugar de decir “merci beaucoup” (muchas gracias en francés) tal como lo había practicado, expresó algo nervioso: “pipí cucú”.
PIRARSE.
Pirarse es piantarse. Es decir, “irse, tomarse el buque”. Y literalmente así nace este verbo. El piróscafo era un barco a vapor que, en los primeros años del siglo XX, constituía la forma más rápida de viajar de un continente al otro. Por eso, la expresión “tomarse el piro” empezó a usarse para decir que alguien se marchaba de un lugar de manera apresurada. Sin embargo, el tiempo le otorgó otro significado: el que se iba, podía hacerlo alejándose de la realidad: “Está pirado”, “No le digas así que se pira”. Entonces, pirarse pasó a ser sinónimo de enloquecer.
PONCHO.
El poncho es una prenda sudamericana típica por definición que forma parte de la tradición criolla. Por simpleza, comodidad y capacidad de abrigo, es utilizado hasta el día de hoy en la Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia. El origen de la palabra que lo denomina tiene muchísimas variantes, pero una de las más difundidas explica que proviene del quechua, punchu, con el mismo significado. Otra versión la relaciona con punchaw (día en quechua), como una analogía entre el amanecer de un nuevo día y la acción de emerger la cabeza a través del tajo del poncho.
PORORÓ.
Si algo destaca al maíz y a sus distintas preparaciones en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, es la gran cantidad de voces que lo nombran. Lo que en Buenos Aires se conoce como pochoclo y en otros países son rosetas de maíz; en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Santa Fe se le llama pororó. Esta palabra encuentra su origen en el guaraní. Es que los nativos le decían pororó a todo aquello que generaba un sonido estruendoso y, como es sabido, la preparación de este alimento, provoca la idea de pequeñas explosiones.
TANGO.
El tango es uno de nuestros géneros musicales y de danza más tradicionales. Sin embargo, la etimología de su nombre es objeto de fuertes controversias. Hay quienes dicen que el término proviene de tangomao, un africanismo con el que se definía a los traficantes de esclavos en la época colonial. De este modo, en América se llamó tango a los sitios donde se reunían los africanos para bailar y cantar. Otra teoría señala que el mismo vocablo entró en la segunda mitad del siglo XIX, desde Cuba y Andalucía, para denominar un género musical que en el Río de la Plata adquirió su propia idiosincrasia.
TENER LA VACA ATADA.
“Vos tenés la vaca atada”, le decimos a quien disfruta de un garantizado bienestar económico. El dicho nace en el siglo XIX, cuando en la Argentina se impuso el modelo agroexportador y muchos estancieros se enriquecieron gracias a la vasta cantidad de hectáreas que podían explotar. En aquellos tiempos, era común que los nuevos ricos viajaran a Europa con sus familias. Era costumbre que también llevaran a su personal de servicio y una vaca para obtener la leche para sus hijos durante el viaje. El animal tenía que viajar sujeto en un rincón de la bodega del barco. Esa es la famosa vaca atada.
TILINGO.
Hay palabras que, como si se tratara de una moda, aparecen y desaparecen del uso cotidiano según el contexto histórico. Es el caso de tilingo, la expresión popularizada por Arturo Jauretche, quien la instaló en el habla de los argentinos como un adjetivo para calificar a las personas que se preocupan por cosas insignificantes y ambicionan pertenecer a una clase social más alta. Además, este pensador emblemático del siglo XX actualizó el empleo de cipayo e introdujo los términos vendepatria y medio pelo.
TIRAR MANTECA AL TECHO.
Seguramente más de una vez le habrás dicho a alguien: “Dejá de tirar manteca al techo”. El giro busca expresar la idea de un gasto ostentoso e innecesario y su origen se ubica en la Buenos Aires de 1920. Por entonces, los jóvenes adinerados se divertían en los restaurantes de moda arrojando rulitos de manteca con el tenedor. Le apuntaban al techo y el objetivo era competir para ver quién era capaz de dejar pegados más trozos al cielo raso, o cuál de todos se mantenía adherido por más tiempo. Una práctica absurda de la que, afortunadamente, solo nos queda la expresión cotidiana.
TODO BICHO QUE CAMINA VA A PARAR AL ASADOR.
Tomado del Martín Fierro, el libro de José Hernández icono de la literatura gauchesca, este refrán se basa en la idea de que cualquier animal se presta para ser asado y comido. Sabido es que en la Argentina amamos los asados y todo el ritual que los envuelve. Pero, además, con el tiempo el dicho “Todo bicho que camina va a parar al asador” evolucionó sumando otros significados. Durante las décadas del 40 y 50, la frase fue utilizada también para hacer alusión a las cosas o personas cuyas acciones tienen un final previsible.
TRUCHO.
Desde hace algunas décadas es un término de uso ineludible en nuestro lenguaje cotidiano. Para los argentinos, las cosas falsas, tramposas o de mala calidad son truchas. Y dentro de esa categoría entran también las personas fraudulentas. Deriva de la palabra truchimán, muy común en el español antiguo y que refiere a personas sin escrúpulos. El empleo de trucho se hizo popular en 1986 cuando, a raíz de la crisis ecológica causada por algunas empresas en el río Paraná, el periodista Lalo Mir comentó en su programa radial que los funcionarios debían dar la trucha (cara) porque si no eran unos truchos.
VAGO.
Córdoba tiene su propia tonada, su propia forma de hablar y, claro, su modo particular para usar las palabras. En cualquier otra región, el término vago hace referencia a alguien perezoso, a un holgazán que nunca tiene ganas de hacer nada. Pero en esta provincia, vago puede ser cualquiera. Es que la palabra se utiliza para dirigirse a otra persona en forma totalmente desenfadada. Así, una frase como “El vago ese quiere trabajar todo el día” no encierra ninguna contradicción si es pronunciada dentro de los límites del territorio cordobés.
VIVA LA PEPA.
Contra lo que pudiese creerse, `viva la Pepa` no es el grito de alegría de un buscador de oro, sino el que usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Como a los José se los apoda Pepe, en vez de decir `viva la Constitución` -lo que conllevaba llegar a ser reprimidos- los liberales gritaban `viva la Pepa`. Hoy, en Argentina, su significado se ha desvirtuado y se parece a `piedra libre`.
YETA.
Significa mala suerte y se cree que deriva de las palabras napolitanas jettatura (mal de ojos) y jettatore (hombre maléfico que con su presencia produce daño a los demás). En 1904 se estrenó la obra ¡Jettatore!, de Gregorio de Laferrere, sobre un hombre con un aura funesta, y, desde entonces, los supersticiosos mantienen viva la palabra yeta. Por ejemplo, se emplea la expresión “¡Qué yeta!” en lugar de “¡Qué mala suerte!” ante una situación desafortunada. También se dice que alguien es yeta cuando se sospecha que trae mala suerte o que está enyetado cuando todo le sale mal.
ZAMBA.
No hay que confundir zamba, género folklórico argentino, con samba, música popular brasileña. Porque el simple cambio de una letra nos puede hacer viajar de una cultura a otra. La historia cuenta que durante la conquista española se denominaba zambo al hijo varón de un negro con una indígena. Por extensión, la música y la danza de esta comunidad pasó a llamarse zamba, ya que las coplas que se cantaban iban dirigidas a las mujeres. Esta danza proviene de la zamacueca peruana que, al llegar a la Argentina, incorporó el pañuelo como elemento característico.
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2017.06.29 10:13 Subversivo-Maldito Para construir una identidad democrática en el siglo XXI es importante leer a Tuñon de Lara con el objeto de comprender quiénes nos han gobernado (y nos gobiernan) desde hace 250 años: una oligarquía que solo aparentemente cambia. [21ª Parte]

Desde 1885 hasta 1897, Canovas y Sagasta se dedicaron a cultivar un sistema de turno riguroso: un tiempo gobiernas tu y otro lo hago yo....
Trás la muerte de Alfonso XII y el Pacto del Pardo, será SAGASTA quien pilote, en primer lugar, la nave del Estado, con una España monárquicamente restaurada, pero también sometida a grandes cambios, que, en este caso, afectaban el ámbito ECONÓMICO Y DEMOGRÁFICO....En este último aspecto asistimos a la formación de las grandes ciudades con la acumulación de mano de obra en los focos úrbanos....Barcelona llega a los 510.000 habitantes en 1897; Bilbao que tenía en 1857 17.500, llega a los 80.000 a finales del XIX....Por lo que se refiere al ámbito económico vemos como la producción siderúrgica se concentra en el País Vasco....Por su parte, vemos como la producción de mineral de hierro crece en grandes proporciones, así como la producción carbonífera de Asturias o el cobre andaluz en Riotinto...
No hay duda alguna que las inversiones de capitales extranejeros durante esta época deformaron totalmente el desarrollo de una capitalismo nacional....Por ejemplo, los capitales ingleses hicieron su aparición masiva en la explotación del subsuelo español: Rio Tinto, La Escombrera, La Orconera, etc....En España se asientan Water Works, Rivas Palmer, Jarrow (Astilleros de Nervion-Sevilla)....Y todo ello con un agravante: estas sociedades extranjeras tratan a los españoles como si fueran los indígenas de una Colonia....En la práctica, al mismo tiempo, se dedicaron a dañar los criaderos de mineral...
Entretando, la "elite" de nuestro País, despreciando lo interno, se dedicaba a financiarse con las ganancias de las colonias americanas, recibiendo con la mano derecha, y gastando con la izquierda, pero no para invertir en suelo patrio, pensando en el futuro del País, sino para rentar mejor sus cortijos y costear sus trenes de caballos en Madrid o Sevilla, sin realizar una sola mejora en la explotación agrícola...
Mientras todo esto acaecía en el ámbito social y económica, en el terreno POLITICO, desde 1885 hasta 1897, CANOVAS Y SAGASTA se dedicaron a cultivar un sistema de TURNO RIGUROSO....De esta forma, SAGASTA, ocupará el poder (con Morte haciendo y deshaciendo en política exterior) desde 1885 a 1890....Por su parte, CANOVAS, llegará al poder en 1890, cansado de jugar a ser la "Oposición de sus Majestad"....Como, aún sigue sucediendo hoy en día, (aunque sea más dificil), el último que se enteraba de todas estas "movidas" era el pueblo español, manipulado por medios de información también "turnistas"....
Curiosamente, (o no tanto) era desde el extranjero en dónde se percibía con más claridad lo que sucedía en el interior de nuestro País....Así, por ejemplo, en el "The Times" de Londres o en "Le Figaro" de París, se decían cosas como éstas: "España es un país con un moralidad muy poco severa....Son los golpes de mano los que producen las crisis y todo ello al margen de toda razón política o parlamentaria....El modelo británico es sólo una caricatura en el sistema español...Los gobiernos no caen por el voto contrario de las Cortes, ni por una oposición contundente de la opinión pública...Cae porque los conservadores quieren llegar al poder (y viceversa con los liberales)"....
En este contexto, en 1892, los "liberales" deciden llegar al poder y cae de nuevo CANOVAS ascendiendo, de nuevo, al gobierno SAGASTA...el cual ocuparía el poder hasta 1895....En esos momentos, la crisis de Cuba se convertiría en un problema esencial...lo que haría que tuviera que ceder de nuevo el poder a CANOVAS...Sin embargo, al cabo de 2 años, Canovas será asesinado (verano de 1897) en el balneario de Santa Agueda (Santander)...con lo que, esta vez obligado por las circunstancias, SAGASTA accede de nuevo al poder para presidir el hundimiento del imperio colonial...
Este ha sido el vaivén de la ALTA POLITICA durante estos 12 años de la denominada como "TERCERA REGENCIA": discursos altisonantes, trapacerías en los pasillos del Congreso, etc....Al mismo tiempo, a nivel popular y de la calle, iba irrumpiendo, cada vez con más fuerza, un movimiento REPUBLICANO y PROLETARIO cada vez más importante.... El movimiento REPUBLICANO recobró bríos trás los primeros años de la Restauración...En 1886, NICOLAS DE SALMERÓN fue elegido diputado...dando un discurso (1 Julio 1886) ante las puertas del Congreso ante un pueblo expectante que ocupaba varias calles...Por su parte, el General Villacampa, recordando los clásicos pronunciamientos, se impacienta y sale a la calle con dos regimientos al grito de ¡Viva la República!...Evidentemente fracasó...Todo ello evidenciaba también dos formas de entender la lucha en el ámbito republicano....lo que produciría una división entre centralistas republicanos ( Salmerón, Azcarate ) y progresistas republicanos ( Ruiz Zorrilla )....Sea lo que fuera, la coalición republicana seguía avanzando sobre todo en las grandes ciudades...Sus bases: miembros de la burguesía liberal y de la pequeña burguesía.... Por su parte, en relación con el movimiento OBRERO vemos como el Partido Socialista celebra su primer congreso ( a escala nacional ) en 1888...Dos años antes sale a la luz "El Socialista"....y, en ese mismo año, se constituye la UGT....Asistimos también a las primeras mobilizaciones serias de la clase obrera, sobre todo, en el ámbito de la minería vizcaina y asturiana...En esa época, los mineros vivían en barracones, lejos de sus familias y se veían obligados a comer en las cantinas de las Compañías gastando ahí parte de su salario...En 1890 se produce una gran huelga en donde toda la actividad minera e industrial se paraliza..Un total de 21 000 hombres abandonan su trabajo...Se declara el Estado de guerra y toma cartas en el asunto el capitán general de la región, José María Lorna...Parlamenta con los obreros, los cuales exigen: poder vivir en dónde quieran....poder aprovisionarse en dónde quieran...jornada máxima de trabajo de 10 horas...Al final, se pacta el PACTO DE LORNA, en dónde se recogen las peticiones de los obreros ( aunque, más tarde, los patronos se las pasarán por el forro )....Fueron muchas las empresas que se burlaron "legalmente" de lo ordenado en el Pacto...
En el terrero del movimiento AGRARIO, las mobilizaciones no dejaron de crecer...En 1892 tendrá lugar una inmensa marcha de campesinos sobre Jerez, produciéndose la muerte un trabajador y 2 propietarios... Numerosos campesinos serán acusados, procesados y condenados al garrote vil....Por su parte, en Cataluña, se produjo un fuerte malestar a causa de la caducidad de contratos de rabassa morta, por los estragos producidos en las viñas por la filoxera....Todo ello motiva que el anarquismo cuente con numerosos adeptos...con la aplicación de métodos de "acción directa", lo que daría pretexto a los gobernantes para aplicar mano dura contra los terroristas....Parece evidente que este renacer del anarquismo, junto a la psicosis creada en el Ejercito con motivo de la guerra de Cuba, dió lugar a una reacción de tipo militarista que nos muestra a las claras la evolución del Ejercito (que ya nada tenía que ver con el de la invasión francesa) hacia alineamientos en fuerzas de la derecha...En este caso, los vemos asaltando Periódicos (molestos por sus artículos) como El Resumen y el Globo.....El resultado sería la caida del Gobierno de Sagasta en 1895....[Manuel Tuñón de Lara. España del Siglo XIX]
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2016.06.04 20:51 ShaunaDorothy El regreso del PRI y el #YoSoy132 electorero - Nuevo espectáculo del circo electoral - ¡Romper con AMLO y el PRD burgués! ¡Por un partido obrero (Septiembre de 2012)

https://archive.is/F6O86
Espartaco No. 36 Septiembre de 2012
Tras dos sexenios de gobiernos del neocristero PAN, el PRI regresará a Los Pinos este 1º de diciembre. Según los resultados oficiales de las elecciones de julio, el candidato priísta, Enrique Peña Nieto, venció a su más cercano contrincante, López Obrador (entonces del PRD), por poco más de seis puntos porcentuales, y el PAN quedó relegado al tercer puesto, otro tanto por debajo del PRD. (El PANAL obtuvo menos del 3 por ciento de los votos.)
Antes de las elecciones, para explicar por qué los espartaquistas llamamos a no votar por los partidos de la burguesía —PRI, PAN, PRD, etc.—, escribimos:
“Todos los candidatos defienden la explotación capitalista y, por ende, no harán nada para combatir los males que son consecuencia de esa explotación. No importa quién gane en julio el puesto de presidente de México, seguirá el hambre, la represión, el desempleo, la opresión de la mujer y la miserable pobreza en el campo, la cual golpea principalmente a la población indígena”.
—“¡Ni un voto a los partidos burgueses!”, Espartaco No. 35, junio de 2012
Los llamados por parte de AMLO para invalidar las elecciones presidenciales se centraron en que el PRI excedió el límite permitido de gastos de campaña y en la “compra de votos”, es decir, las apelaciones al electorado a que voten por algún partido (en este caso el PRI) mediante la distribución de despensas, camisetas u otros artículos. Esto es simplemente el funcionamiento cotidiano de la democracia electoral burguesa. La democracia burguesa es siempre una farsa para las masas oprimidas a quienes les da la opción de escoger quién va a dirigir la maquinaria de represión contra ellas durante el siguiente periodo.
Como la mayoría de las elecciones en la historia de México, éstas estuvieron plagadas por irregularidades, violencia y fraude. Sin embargo, no hay evidencia de que la escala del fraude alterara el resultado. Aparentemente, de los que se molestaron en votar, más lo hicieron por Peña Nieto que por cualquier otro candidato. Nuestra oposición al PRI no se basa en su corrupción. Nos oponemos al PRI, al PAN y al PRD/AMLO como cuestión de principios, con base en nuestro programa proletario revolucionario, no con base en cuál partido burgués es más o menos fraudulento, corrupto o represivo.
El repunte del PRI se debe no tanto al apoyo masivo a las políticas de este pragmático partido burgués, sino al rechazo al PAN, principalmente debido a la desesperada situación económica y a la brutal “guerra contra el narco”. Así, el PAN perdió ante el PRI algunos de sus bastiones cristeros fundamentales, como el estado de Jalisco y la ciudad de León. Conforme quedaba claro que la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, no tenía ninguna oportunidad de ganar y AMLO repuntaba —en buena medida impulsado por las protestas de #YoSoy132—, hasta el expresidente panista Vicente Fox dio su apoyo a Peña Nieto.
A lo largo de su campaña, López Obrador se esforzó por deshacerse de la falsa reputación de “radical” que le han dado sus oponentes del PRI y el PAN, especialmente mediante su ridícula retórica de la “república amorosa”, así como sus acuerdos con empresarios y sus insinuaciones a Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, directamente. Con ello logró sumar a su campaña a algunos capitalistas norteños destacados, aunque el grueso del electorado del norte y occidente del país —lo que incluye las regiones históricamente más católicas y panistas— apoyó al PRI. Tras las elecciones, la negativa de AMLO a reconocer a Peña Nieto como “presidente electo” parece haber renovado las añejas fricciones dentro del PRD —cuya dirigencia ya ha reconocido a EPN—, y López Obrador se ha escindido. En cualquier caso, lo que es fundamental para la clase obrera es entender que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de AMLO es un partido burgués más, comprometido al mantenimiento de la explotación capitalista y hostil a los intereses del proletariado.
Elecciones de hambre y militarización
La crisis económica mundial y las políticas transparentemente antiobreras del régimen panista han sido ya un desastre para la población. A lo largo del sexenio, el salario mínimo aumentó apenas 28 por ciento —para llegar este año a unos miserables $62.33 por jornada laboral en la zona “A”, ¡la de salario más elevado!—. Entre tanto, los alimentos de la canasta básica aumentaron en más de 125 por ciento. Durante la primera quincena de agosto, el huevo, por ejemplo, subió 100 por ciento en el DF. Según las cifras siempre dudosas del INEGI, a mediados de 2012 el desempleo alcanzó 4.8 por ciento de la población económicamente activa; entre la población ocupada, ¡29.3 por ciento (14.2 millones de personas) labora en la “informalidad” y 8.9 por ciento (4.3 millones) se encuentra “subocupada”! Aunado a esto, la válvula de escape que representaba la migración a EE.UU. ha sido reducida por la falta de trabajos, las medidas antiinmigrantes del gobierno de Obama y el peligro que representa cruzar la frontera ante el acoso de las bandas criminales y las fuerzas policiaco-militares mexicanas y estadounidenses. Ahora, siguiendo el ejemplo de sus contrapartes en España y Grecia, entre otros, Calderón se está apresurando para hacer aprobar una nueva contrarreforma laboral que facilitaría despidos, generalizaría contratos temporales, impulsaría el outsourcing (subcontratación) y atacaría todo tipo de prestaciones elementales como la seguridad social. La legislación ataca aún más el derecho a la huelga y le da al estado nuevas herramientas para inmiscuirse en las finanzas y la vida interna de los sindicatos.
Esta situación permite incluso al corrupto y represivo PRI posar como un mal menor, a pesar de que Peña Nieto no promete más que austeridad disfrazada con declaraciones vagas y, eso sí, mayores privatizaciones —notablemente de Pemex, en torno a lo cual no ha sido vago en absoluto—. Nosotros decimos: ¡Abajo la privatización de Pemex y todo el sector energético! ¡Abajo la “reforma” laboral draconiana!
Por otro lado, existe un extendido hartazgo ante la brutalidad estatal/criminal que se ha agudizado en los últimos años mediante la “guerra contra el narco” de Calderón, la cual ha dejado más de 60 mil muertos. Esta “guerra” no tiene nada que ver con proteger a la población, sino con regimentarla, particularmente a la clase obrera.
La “guerra contra el narco” ha servido también para que el imperialismo estadounidense incremente el control que ejerce sobre “su patio trasero”; para 2010, la ayuda militar a México había aumentado ya siete veces a través del Plan Mérida. La “guerra contra el narco” ha servido a EE.UU. de la misma forma que ha utilizado la “guerra contra el terrorismo” en otros países: la presencia de personal militar y policial estadounidense en México cada vez es mayor, y los sobrevuelos de aviones drones son comunes. Ahora, se habla de un plan estadounidense independiente —al estilo de la ejecución de Bin Laden en 2011— para venir a capturar al famoso narco “Chapo” Guzmán en México. En este rubro también, Peña Nieto promete un cambio de “estrategia” que en realidad significa más de lo mismo para las masas mexicanas: aumentar las fuerzas policiales y reforzar los servicios de inteligencia especialmente en coordinación con EE.UU. y los países centroamericanos. Pero ello no ha sido suficiente para convencer a sus desconfiados amos imperialistas de que continuará esta “guerra contra el narco”. James Sensenbrenner, director del Subcomité de Crimen, Terrorismo y Seguridad Nacional del congreso de EE.UU., se queja de que durante los 71 años de gobierno priísta, el partido “minimizó la violencia al hacerse de la vista gorda con los cárteles”. Por otro lado, el temor ante la creciente “narcoviolencia” ha provocado una nostalgia por el viejo orden de cosas. Evocativamente, un graffiti mencionado en Proceso, en clara referencia a esta desesperante situación, decía: “Que se vayan los ineptos y que vuelvan los corruptos”.
Es tarea del movimiento obrero en su conjunto oponerse a la “guerra contra el narco”, cuyo fin es fortalecer los poderes represivos del estado capitalista. Los espartaquistas decimos: ¡Abajo la militarización de la “guerra contra el narco”! ¡FBI, DEA y todas las agencias policiacas y militares estadounidenses fuera de México! Llamamos por la despenalización de las drogas que, al eliminar las enormes ganancias que derivan de la naturaleza ilegal y clandestina del narcotráfico, reduciría el crimen y otras patologías sociales asociadas con éste. Nos oponemos también a las medidas del estado burgués que restringen o impiden que la población porte armas, lo cual limita los derechos de la población y garantiza el monopolio del estado y los criminales sobre las armas.
Revolución permanente vs. nacionalismo burgués
Desde los años 80, el PRI hizo a un lado su vieja política corporativista y nacionalista —identificada con el populismo de Lázaro Cárdenas— a favor de la “apertura” neoliberal, es decir, privatizaciones, ataques antisindicales y creciente subordinación política y económica al imperialismo estadounidense. Al mismo tiempo, este flexible partido burgués ha mantenido sus viejos nexos con sindicatos poderosos, como el petrolero y el SUTERM y la federación CTM. Desde 1988 (mediante el Frente Democrático Nacional), el PRD —fundado por viejos priístas, incluyendo al propio AMLO— surgió como una opción de recambio nacional-populista para mantener el descontento obrero dentro del marco de la política burguesa “democrática”. Ahora, el Morena —fundado a su vez por perredistas— podría tomar la estafeta populista, aunque quizá se mantenga como un simple apéndice del PRD.
Entre neoliberalismo y populismo nacionalista no hay opción para las masas trabajadoras —son políticas capitalistas que bien pueden ser esgrimidas por los mismos individuos según la coyuntura—. El PRD, igual que el PRI y el PAN, es un partido capitalista. A través de concesiones a los obreros y pobres y su retórica “antineoliberal”, el populismo perredista procura perpetuar este brutal régimen de explotación y opresión. Con todo y su retórica nacionalista, el PRD, como la burguesía mexicana en su conjunto, está atado por miles de lazos a sus amos imperialistas estadounidenses; de hecho, este partido ni siquiera se opone al TLC —ese tratado de rapiña imperialista contra México—, sino que sólo busca renegociar los términos de su propia subordinación a los imperialistas, para lo cual requiere apoyarse en la clase obrera.
Es necesario romper las ataduras que mantienen al proletariado subordinado a la burguesía supuestamente “progresista”, prominentemente la ideología del nacionalismo burgués, que oscurece la división de clases e impulsa la falacia de la identidad de intereses entre explotados y explotadores. Esta mentira no sólo encadena ideológicamente al proletariado mexicano a la burguesía nacional, sino que le impide también ver la división de clases más allá de las fronteras, especialmente en EE.UU. Pero el principal aliado potencial de la clase obrera mexicana es el poderoso proletariado estadounidense, que debe también romper con la “unidad nacional” impulsada por su “propia” burguesía. ¡Por lucha de clases conjunta en ambos lados de la frontera!
Con base en la experiencia de la Revolución Rusa de 1917, los espartaquistas luchamos por un gobierno obrero y campesino mediante la revolución socialista. En países de desarrollo capitalista atrasado como México, sólo la toma del poder por la clase obrera dirigida por un partido obrero revolucionario, arrastrando tras de sí a las masas campesinas y pequeñoburguesas urbanas depauperadas, puede conseguir la genuina emancipación nacional mediante la expropiación de la burguesía nacional, el repudio de la deuda externa y la extensión de la revolución internacionalmente. De igual forma, la revolución socialista remplazaría la democracia burguesa, que en realidad no es sino una burla para los obreros y los pobres, con la genuina democracia para los explotados y oprimidos, donde los obreros y los campesinos pobres dirigirían los destinos del país a través de los soviets o consejos.
Ante los efectos devastadores de la crisis económica mundial y los constantes ataques contra el ya de por sí raquítico nivel de vida de la clase obrera, los campesinos y los pobres urbanos, es necesario que el proletariado muestre su capacidad y determinación para luchar no sólo por su propia supervivencia, sino en nombre de todos los pobres y oprimidos. Ante la galopante carestía, llamamos por comités de vigilancia de precios, compuestos por delegados de las fábricas, los sindicatos, las cooperativas, las organizaciones campesinas y los pobres de la ciudad. Luchamos por una escala móvil de salarios que asegure aumento salarial en proporción al aumento de precios. Contra el desempleo masivo, es necesario luchar por una escala móvil de horas de trabajo para repartir el trabajo disponible, así como por un extenso programa de obras públicas. Ningún partido burgués llevará a cabo tales demandas. Estas reivindicaciones indispensables tienden un puente hacia la revolución socialista y la instauración de una economía planificada internacional, que, mediante la expropiación de los capitalistas, avoque la economía entera no ya a engrosar los bolsillos de un puñado de magnates, sino a la satisfacción de las necesidades de la población.

YoSoy132: Electorerismo pequeñoburgués al servicio del PRD

El movimiento #YoSoy132 se originó en mayo pasado en la Universidad Iberoamericana, cuando algunos estudiantes increparon a Peña Nieto más que justificadamente por la represión brutal en Atenco en 2006, cuando él era gobernador del Estado de México. Sin embargo, al declararse estrictamente “anti-Peña Nieto”, el movimiento le lava la cara no sólo al PRD —socio perenne de la represión capitalista—, sino también al PAN de la “guerra contra el narco”. Surgido de las elitistas universidades privadas del DF —varias de ellas católicas—, como la Ibero (jesuitas) y la Anáhuac (legionarios de Cristo), además del ITAM y el Tec de Monterrey, #YoSoy132 gozó de cierta “respetabilidad” al principio, y fue en ese contexto que el mismísimo Calderón endosó el movimiento.
Estudiantes de las universidades públicas pronto se unieron al 132, algunas de cuyas demandas son increíblemente estrechas y a menudo francamente ridículas, como concursos para que producciones estudiantiles puedan aparecer en televisión, “hacer del acceso a Internet un derecho constitucional” (en un país donde grandes masas aún carecen de electricidad y agua potable, por no hablar de servicio telefónico y computadora) y “transmisión en cadena nacional del debate de los candidatos a la presidencia”. Haciendo del voto un fetiche, el movimiento notablemente se declaró contra la abstención y el voto nulo, por ser “acciones ineficaces para avanzar en la construcción de nuestra democracia” —un slogan que trae a la memoria cualquier tedioso anuncio del IFE—. A lo largo de estos meses y con sus nexos con organizaciones como el SME y el FPDT (Atenco), el 132 ha adquirido un perfil político más tradicionalmente populista, “antineoliberal” y nacionalista, y la participación de estudiantes de universidades privadas ha menguado considerablemente (la declaración oficial de #YoSoy132 como “anti-Peña Nieto” a finales de mayo, por ejemplo, fue demasiado para la asamblea estudiantil del ITAM).

YoSoy132 es un movimiento amorfo, electorero y pequeñoburgués, emparentado políticamente con los Indignados españoles y los Ocupa estadounidenses, que tiene por objetivo la “democratización del país” mediante el ejercicio del voto y la “democratización de los medios de comunicación”; pese a su autodescripción como “apartidista”, ha actuado en los hechos y desde un principio como un apéndice de la campaña electoral de AMLO y el PRD burgués en el centro del país, sin por ello cerrar la puerta al PAN en otras regiones. Es una medida de las traiciones de los falsos dirigentes del movimiento obrero, subordinados al PRD y al PRI burgueses, el que las movilizaciones electoreras de un movimiento como el 132 (y las del PRD mismo) se hayan convertido en el centro de cualquier protesta contra los efectos más grotescos de la catástrofe económica.

Igual que sus contrapartes en Europa y EE.UU., #YoSoy132 disuelve al proletariado como uno más de los sectores del “pueblo”. Muy por el contrario, el proletariado, debido a su relación con los medios de producción, es la única clase con el poder social y el interés histórico para derrocar el capitalismo. No teniendo sino su fuerza de trabajo para vender, la clase obrera no tiene interés objetivo alguno en la conservación del régimen de la propiedad privada; su interés está en la colectivización de los medios de producción. La pequeña burguesía —esa capa heterogénea que incluye a los campesinos, los estudiantes, los profesionistas, etc.— es incapaz, por sí misma, de plantear un programa revolucionario propio: siempre sigue a una de las dos clases fundamentales del capitalismo —el proletariado o la burguesía—.
El embuste democrático
Los comunistas defendemos los derechos democráticos y entendemos que en países de desarrollo capitalista atrasado, como México, los anhelos democráticos de las masas —como la emancipación nacional, la revolución agraria y la democracia política— no pueden ser satisfechos bajo el capitalismo y son una fuerza motriz para la revolución socialista. Las ilusiones democráticas bajo el capitalismo, sin embargo, son suicidas. En este país no puede existir ninguna democracia burguesa estable. La debilidad de la burguesía mexicana, subordinada al imperialismo y temerosa del poderoso proletariado, no le permite ese lujo.
No existe, en la era de la decadencia imperialista, ninguna ala “progresista” de la burguesía, capaz de romper la subordinación al imperialismo. Los marxistas revolucionarios, basados en la perspectiva trotskista de la revolución permanente, no tenemos un programa democrático distinto de uno socialista. En la lucha por demandas democráticas, oponemos el proletariado a la burguesía por el simple hecho de que estas demandas sólo son realizables bajo la dictadura del proletariado.
El movimiento estudiantil #YoSoy132 se basa e impulsa ilusiones en abstracciones democráticas que hacen caso omiso de la división de la sociedad en clases. Exige “un cambio en el modelo de seguridad nacional”, reduciendo el “presupuesto a seguridad” para destinarlo a “gasto público, educación, cultura y salud”. Independientemente del “modelo de seguridad”, el estado capitalista seguirá siendo un instrumento de violencia organizada —que consiste, en su núcleo, de la policía, el ejército, los tribunales y las cárceles— para mantener el dominio de los explotadores. Esta maquinaria no puede ser reformada para servir a los intereses de los explotados y oprimidos; tiene que ser destruida y remplazada por un estado obrero.
La democracia tiene carácter de clase; la “democracia pura” es un embuste liberal para embaucar a los obreros y oprimidos al oscurecer la realidad de la dictadura del capital. Este engaño es particularmente eficaz en los países capitalistas avanzados, donde las burguesías imperialistas pueden mantener un sistema parlamentario más o menos estable. Éste es, en palabras del socialista francés Paul Lafargue (yerno de Marx), “un sistema de gobierno en el cual el pueblo adquiere la ilusión de que está controlando las fuerzas del país mismo, cuando, en realidad, el poder real se concentra en las manos de la burguesía —y ni siquiera de la burguesía entera, sino sólo de ciertos sectores de esa clase—”. En los países de desarrollo capitalista atrasado, esta fachada democrática es en extremo endeble e inestable. Pero, ya sea en países avanzados o atrasados:
“La democracia burguesa, pese a ser un gran avance histórico en comparación con el medioevo, sigue siendo siempre —y no puede dejar de serlo bajo el capitalismo— estrecha, truncada, falsa e hipócrita, un paraíso para los ricos y una trampa y un engaño para los explotados, para los pobres”.
—V.I. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky
¡Educación gratuita y de calidad para todos! ¡Nacionalización de las escuelas privadas!
En un país donde una ínfima porción de la población tiene acceso a la educación superior y centenas de miles son rechazados cada año, consignas como “¡Educación gratuita y de calidad para todos!”, “¡Abajo los exámenes de admisión!” y, particularmente, “¡Por la nacionalización de las escuelas privadas!” deberían ser elementales. Las magníficas instalaciones de la Ibero, por ejemplo, podrían ponerse al servicio de miles de pobres del occidente de la Ciudad de México. Obviamente, #YoSoy132 nunca ha lanzado estos llamados. Al contrario, en una asamblea de junio, este elitista movimiento aprobó no incluir a jóvenes rechazados de las universidades públicas, ¡con el argumento de que no eran estudiantes! (Finalmente, en julio se le permitió al movimiento de rechazados participar en #YoSoy132.)
Pese a tales despliegues de arrogancia pequeñoburguesa, hay una ilusión extendida de que las universidades públicas, en particular la UNAM, son “islas democráticas” abstraídas de la sociedad, que son universidades “del pueblo”. Sin embargo, las universidades —públicas y privadas— constituyen un pilar importante de la sociedad capitalista al estar encargadas de entrenar al futuro personal administrativo, técnico e ideológico de la sociedad burguesa, y los capitalistas les asignan recursos en la medida en que sus prioridades lo requieren. Fuera de eso, no podría importarles menos la educación general de las grandes masas de los explotados y oprimidos. Nosotros decimos: ¡Abolir la rectoría! ¡Por el control de las universidades por parte de estudiantes, profesores y trabajadores! ¡Por estipendios para que los estudiantes subsistan! El conjunto de estos llamados apunta hacia la necesidad de la revolución socialista, la única manera de poner la educación y la cultura no sólo al alcance, sino también al servicio de las masas.
La LTS: Construyendo el “gran movimiento democrático” pequeñoburgués
El grueso de la izquierda mexicana ha hecho suya sin empacho la política liberal burguesa de #YoSoy132. Tal es el caso de la Liga de Trabajadores por el Socialismo-ContraCorriente (LTS-CC), la cual declaró presurosa que “¡Hoy más que nunca, todos somos #132!”.
La LTS, siendo completamente acrítica del seguidismo de #YoSoy132 a López Obrador, corre a lavarle la cara al movimiento, diciendo:
“Una de estas grandes lecciones, asumida en la huelga [de la UNAM] del ‘99, fue la necesidad de la independencia del movimiento estudiantil de los partidos del régimen, hacia donde apunta uno de los grandes acuerdos del movimiento #YoSoy132: que se declara ‘autónomo’ y ‘apartidista’”.
—Estrategia Obrera No. 97, 8 de junio de 2012
Pero el “apartidismo” del 132 es tan sincero como cualquier promesa de campaña priísta, e igual de sincera es la posición formal de la LTS de oposición a los partidos del capital. En los hechos, la LTS se sumó, a través del 132, a la campaña electoral de López Obrador.
La LTS comparte las ilusiones en la reforma democrática del estado y la “democratización de los medios de comunicación”, ejes centrales del programa de #YoSoy132, y pretende darles un giro “radical”:
“Por ello, es necesario que el movimiento #YoSoy132 incluya entre sus demandas la exigencia de que cualquier grupo de trabajadores, estudiantes o de organizaciones...tenga el derecho y los recursos solventados por el Estado, para publicar sus posiciones”.
—Ibíd.
En pocas palabras, la LTS quiere subsidio estatal. Sus demandas tienen base en la visión reformista del estado burgués como una entidad neutral por encima de las clases que debería apoyar a organizaciones “independientes” de la clase obrera. Pero el que paga los mariachis escoge el son. Por ello —y en tajante contraste con la práctica cotidiana de la seudoizquierda—, en la Liga Comunista Internacional nos oponemos, como cuestión de principios, a aceptar un solo centavo de financiamiento del estado capitalista, que es el comité ejecutivo del enemigo de clase.
La LTS exige también “la expropiación sin pago a los dueños de los grandes medios de comunicación, y que éstos funcionen bajo control de sus trabajadores”, en el contexto del dominio de la burguesía (¡ni por error mencionan la revolución socialista!). Ésta no es sino mera retórica vacía. Los medios masivos de comunicación bajo el capitalismo, ya sean de propiedad privada o estatal, sirven a los intereses de la burguesía y propagan su ideología. Es francamente ingenuo y ridículo pensar que pueden servir a los intereses de los oprimidos si no es en el contexto de una revolución socialista que expropie los medios de producción (y de comunicación) de manos de los capitalistas.
El GI sobre el 132 y los sindicatos: Un singular caso de amnesia
El Grupo Internacionalista (GI) es muy crítico de las ilusiones democratizantes del 132 —en el papel—. Pero del dicho al hecho... En la Convención Nacional Contra la Imposición llevada a cabo en Atenco en julio pasado —un evento dominado por el 132—, el líder mínimo local del GI intervino para hablar de la lucha universitaria y bla, bla, bla, ¡sin mencionar siquiera al movimiento #YoSoy132! Esta anécdota resume el funcionar cotidiano del GI: pronunciamientos a menudo grandilocuentes para ocultar una práctica reformista a la cola de los movimientos en boga.
Pero veamos más de cerca lo que el GI dice en el papel —o, más bien, lo que no dice—. En un artículo de junio, el GI le recordaba correctamente a los estudiantes perredistas del 132 que los tres partidos burgueses principales se han unido en la represión contra la clase obrera: “Éste fue el caso en Lázaro Cárdenas, Michoacán, cuando el 20 de abril [de 2006] las fuerzas federales panistas, las estatales perredistas y las municipales priístas orquestaron un ataque sangriento contra los trabajadores siderúrgicos en huelga” (El Internacionalista, junio de 2012). Lo que el GI omite es que, para ellos, esa lucha del sindicato minero contra el estado y la patronal —la lucha obrera más importante que hemos visto en décadas— no fue más que “un ajuste de cuentas dentro del régimen” (El Internacionalista, mayo de 2006), pues el sindicato minero es, según ellos, una organización patronal.
Todavía amnésico, el GI hace también referencia a la represión contra la huelga de la Sección XXII del SNTE en Oaxaca en 2006, pero no menciona que para ellos éste tampoco es un sindicato. Según el GI, todos los sindicatos priístas, e incluso los que han dejado de serlo, como el minero, son “el enemigo de clase” (El Internacionalista, mayo de 2001). En los hechos, para el GI los sindicatos subordinados al PRD son las únicas organizaciones obreras legítimas en México —¡una peculiar manera de trazar la línea de clases!—. La política del GI es demagogia rompesindicatos, digna de los Indignados, que descarta con un movimiento de la mano a poderosas agrupaciones obreras, como los mineros o petroleros. Aunque procura maquillar su línea con fraseología hueca sobre defender a “los obreros”, el GI se niega a defender a estos sindicatos contra los ataques del estado y la patronal. De hecho, su sección brasileña se estrenó en 1996 arrastrando a un sindicato ante los tribunales burgueses en una lucha interburocrática por la dirigencia del mismo (ver “El encubrimiento del IG en Brasil: Manos sucias, mentiras cínicas”, Espartaco No. 10, otoño-invierno de 1997).
El GI refleja y procura explotar los prejuicios pequeñoburgueses antisindicales imperantes en el medio estudiantil y el mal llamado movimiento “anticapitalista” —desde 132 hasta los Indignados y Ocupa—. En efecto, en las marchas y manifestaciones de 132 es común escuchar llamados por juicio a la odiada y corrupta lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo. Esto sólo puede significar apelaciones a que el estado burgués intervenga en el sindicato.
Los sindicatos son las organizaciones básicas para la defensa de los obreros contra los ataques constantes de la burguesía. Le permiten a los obreros tener salarios y prestaciones relativamente mejores y les brindan alguna protección contra los despidos arbitrarios y los abusos en general. Los sindicatos deben construirse y defenderse. Como lo mostraron el ejemplo del SME y tantos otros a lo largo de la historia, el interés del estado burgués no es la democracia sindical, sino maniatar y en última instancia destruir a los sindicatos. La grotesca “Maestra” y sus compinches, como todas las demás burocracias sindicales procapitalistas —independientemente del partido burgués al que apoyen—, deben ser echados mediante una lucha política, llevada a cabo por los trabajadores mismos, contra la subordinación de los sindicatos a los intereses nacionales y la búsqueda de ganancias de los gobernantes capitalistas. Sólo una lucha así podrá transformar a los sindicatos de agencias de negociación estrechas dentro del marco del capitalismo a órganos de lucha proletaria revolucionaria.
¡Forjar un partido obrero revolucionario!
En Lecciones de Octubre, Trotsky explicó que: “No puede triunfar la revolución proletaria sin el partido, aparte del partido, al encuentro del partido o por un sucedáneo del partido”. En contraste con el (ilusorio) apartidismo en boga, nosotros luchamos por forjar un partido obrero de vanguardia que agrupe a los obreros avanzados y la intelectualidad desclasada bajo un programa de lucha de clases revolucionario e internacionalista. Un partido bolchevique es el instrumento fundamental para llevar la conciencia política al proletariado, tan necesaria para que éste pueda realizar y consolidar la revolución socialista.
Es necesario intervenir en las luchas sociales y de clases con el programa del marxismo revolucionario, luchando por romper las cadenas que actualmente atan a los obreros y oprimidos, prominentemente al populismo de AMLO y el PRD burgués. Sólo así se podrá construir el partido leninista-trotskista que dirija a la clase obrera al poder. Ésta es una tarea enorme y no hay atajos, pero el Grupo Espartaquista de México y la Liga Comunista Internacional entera estamos comprometidos a ella. Estudiantes: ¡Únanse a la clase obrera para luchar! ¡Reforjar la IV Internacional, partido mundial de la revolución socialista!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/36/electoral.html
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2016.06.04 05:57 ShaunaDorothy Las elecciones peruanas y la sombra de Fujimori - La izquierda reformista apoya al populista burgués Humala (Otoño de 2011)

https://archive.is/3GKng
Espartaco No. 34 Otoño de 2011
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales peruanas del 5 de junio produjo una apretada victoria para el populista burgués Ollanta Humala, quien fuera oficial del ejército durante los días más negros de la guerra interna del país en los años 80 y principios de los 90. Con el apoyo de los sindicatos y los grupos de izquierda peruanos, Humala derrotó a Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori, caído en desgracia. Durante la década en que estuvo en el poder (1990-2000), Fujimori desató un terror brutal contra los obreros, los campesinos y los pobres, usando como pretexto la insurgencia campesina de Sendero Luminoso. Casi 70 mil personas fueron asesinadas en este sangriento conflicto. Mientras tanto, la “terapia de shock” económica de Fujimori aumentó marcadamente la pobreza de las masas rurales y urbanas. El ex presidente, que luego fue sentenciado a 25 años de prisión bajo cargos de homicidio, secuestro y corrupción, recibió regularmente las visitas de su hija en su exclusiva prisión en Lima durante la campaña presidencial.
Desde la caída de Fujimori, Perú ha presenciado un boom económico bajo la presidencia de Alejandro Toledo y Alan García. La exportación de minerales —entre ellos el cobre, el zinc, el oro y la plata— ha despegado, mientras el país firmaba acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y China. Los rascacielos, los hoteles y restaurantes elegantes y los centros comerciales han proliferado en Lima. Sin embargo, poco o ningún progreso ha conseguido la vasta mayoría de los peruanos que vive en las villas miseria que rodean a la ciudad o en las áreas rurales del país. Para 2009, el 62 por ciento de la población intentaba sobrevivir con menos de tres dólares diarios.
El trasfondo de la elección de Humala fue un estallido de protestas entre los pobres rurales. Según reportó el periódico español El País (7 de junio), “Hay más de 230 conflictos sociales activos o latentes en Perú”, notablemente protestas de comunidades indígenas contra la incautación de tierras. En 2009, un choque entre la policía y los pueblos indígenas que habitan la provincia de Bagua, en el norte amazónico, dejó 33 muertos, 23 de ellos policías, y cientos de heridos. Esto se sumó a meses de protestas contra los decretos del gobierno que abrían el área a la inversión imperialista, y que el régimen de García tuvo que revocar. Este junio, los enfrentamientos entre el pueblo aimara y la policía por las concesiones otorgadas a la compañía minera canadiense Bear Creek dejaron al menos seis muertos y 30 heridos en la región meridional de Puno, cerca de la frontera con Bolivia. Una vez más, el gobierno tuvo que retroceder, cancelando la licencia minera a Bear Creek.
Fue en las áreas rurales mayoritariamente indígenas en donde Humala recibió más votos, mientras que Keiko Fujimori recibió la mayoría de sus votos en Lima y otras ciudades costeras. En la primera vuelta, en la que Humala obtuvo el 32 por ciento y Fujimori el 24, los principales candidatos del establishment gobernante fueron eliminados, incluyendo a un ex presidente, un ex ministro del gabinete y un antiguo alcalde de Lima. El candidato de la gobernante APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) declinó al principio de la campaña, y su partido obtuvo sólo cuatro de los 130 escaños del congreso.
Los votos por Humala y Fujimori no fueron tanto a favor de ellos sino en contra del otro. Muchos de quienes votaron por Humala en la segunda vuelta lo hicieron para impedir el regreso del “fujimorismo”. Entre las fuerzas burguesas que lo apoyaron estuvieron el ex presidente Toledo y el aclamado escritor de derecha (y alguna vez candidato presidencial) Mario Vargas Llosa, quien proclamó que Humala “defender[ía] la democracia en el Perú” e impediría “el escarnio de una nueva dictadura” (EFE, 19 de mayo). A su vez, muchos de los que votaron por Keiko Fujimori lo hicieron basándose en las persistentes imputaciones de que Humala era un izquierdista radical e incluso un comunista, con el fin de mantener más o menos el status quo.
Algunos comentaristas señalaron que Humala ganó probablemente porque Keiko Fujimori cometió más equivocaciones. Pasó de defender el gobierno de su padre como “el mejor que tuvo el Perú en toda su historia” a pedir perdón por sus crímenes. Entre los crímenes que recibieron mayor atención estuvieron los perpetrados por el tristemente célebre Grupo Colina, un escuadrón de la muerte ligado a los escalones más altos del régimen. Este grupo fue el responsable de atrocidades como la masacre de Barrios Altos de 1991, cuando quince personas acusadas de simpatizar con Sendero Luminoso fueron asesinadas en el centro de Lima, y la masacre de La Cantuta de 1992, en la que nueve estudiantes y un profesor universitario fueron secuestrados y asesinados. También en 1992, el Grupo Colina asesinó al líder sindical Pedro Huilca, secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), para luego inculpar a Sendero Luminoso por el asesinato.
Otro asunto que recibió una atención generalizada durante la campaña fue la esterilización forzosa de 300 mil mujeres de 1993 a 1999 como parte de una campaña gubernamental. Esto vino tras la “recomendación” del Fondo Monetario Internacional de controlar el crecimiento demográfico. El gobierno de Fujimori llevó a cabo diversos planes de esterilización, siendo particularmente agresivos en las áreas rurales indígenas. Muchos documentos salieron a la luz mostrando que las autoridades habían establecido cuotas mínimas de esterilizaciones por semana. Más de 25 mil hombres, otra vez principalmente indígenas, también fueron esterilizados. Se atrevieron a denunciar estos actos brutales muchas mujeres que sufrieron consecuencias no sólo físicas (dolores constantes y severos que les impidieron seguir trabajando la tierra), sino también sicológicas; muchas terminaron abandonadas por sus esposos.
¡Romper con el populismo burgués!
Humala, cuyo Partido Nacionalista es esencialmente un vehículo personal, se postuló al frente de una alianza llamada Gana Perú, que incluía grupos de izquierda reformistas como el Partido Comunista Peruano (PCP) y el Partido Socialista, entre otros. Estos reformistas continúan su política perpetua de atar a la clase obrera a fuerzas burguesas; por ejemplo, en 1990 apoyaron a Alberto Fujimori contra Vargas Llosa. Pero, en este caso, incluso formaban parte de la planilla electoral “de izquierda” triunfante, presentando sus propios candidatos al congreso bajo la bandera de Gana Perú. Cuando supuestos socialistas impulsan un programa de colaboración con fuerzas burguesas, es siempre y en todas partes una traición a los intereses del proletariado.
La burocracia sindical —incluyendo la de la CGTP, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el sindicato magisterial SUTEP y otros sindicatos menores— también apoyó activamente a Humala, y algunos sindicatos postularon candidatos en su planilla. El PCP estalinista y los maoístas de Patria Roja-Movimiento Nueva Izquierda (PR-MNI) son la fuerza motriz tras los grandes sindicatos, aunque sean partidos más bien débiles. El año pasado, PR-MNI apoyó a la candidata triunfante a la alcaldía de Lima, Susana Villarán, de la coalición burguesa Fuerza Social. Animado por este éxito, el PR-MNI inicialmente se mantuvo distante de la alianza de Humala, sólo para terminar lanzándose con todo a apoyar al nuevo presidente.
Lejos de ser un radical, mucho menos un comunista, Humala ha hecho todo lo posible por mostrar que será un líder “responsable” del Perú capitalista. En las elecciones de 2006, que perdió contra García tras haber triunfado en la primera vuelta, Humala se presentó como aliado del caudillo populista burgués venezolano Hugo Chávez. Esto provocó la ira de los capitalistas peruanos y de sus amos imperialistas estadounidenses, que temían que procediera a nacionalizar sectores de la economía, como lo ha hecho Chávez en Venezuela, revirtiendo así la ola de privatizaciones que inició Fujimori.
En esta ocasión, Humala se esforzó mucho por distanciarse de Chávez, jurando que no llevaría a cabo nacionalizaciones y que mantendría una “economía de libre mercado” aunque con “una mejor distribución y más justa de los recursos”. Promovió el “modelo de Brasil”, donde un régimen de frente popular centrado en el Partido dos Trabalhadores (PT) ha supervisado el capitalismo durante los últimos nueve años. El PT envió a Luis Favre (antiguo seudotrotskista y hermano de Jorge Altamira, líder del Partido Obrero argentino) a ayudarle a Humala en su campaña. Por el otro lado, Keiko Fujimori se rodeó del círculo de su padre y contrató como asesor a Rudolph Giuliani, el antiguo alcalde de la ciudad de Nueva York, tristemente célebre por haber desatado el terror policiaco en los guetos y barrios.
Tras las elecciones, el bando perdedor especuló cómo pudo haber impedido la victoria de Humala, y los ganadores repitieron incesantemente que respetarían “a la inversión privada y a la propiedad privada”. Todos concordaban en que había que “tranquilizar a la Bolsa” y “reconciliar a la familia peruana”. La primera salida de Humala al exterior tras su victoria, antes de su toma de posesión el 28 de julio, fue a Brasil. En una reunión con la presidenta petista Dilma Rousseff, celebró el “modelo exitoso de crecimiento” del país. (Tras casi una década de gobierno del PT, Brasil sigue siendo uno de los países más inequitativos del mundo, con una brecha inmensa entre las condiciones de vida de la élite y las de las masas obreras y campesinas.) Después fue a Washington, donde sostuvo reuniones amistosas con Hillary Clinton y Barack Obama. Y ahora un conglomerado de capitalistas estadounidenses y peruanos ha anunciado la mayor inversión minera en la historia de Perú.
Entre las pequeñas organizaciones seudotrotskistas de Perú, el Nuevo PST (Nuevo Partido Socialista de los Trabajadores, seguidor del fallecido aventurero argentino Nahuel Moreno) apoyó a Humala descaradamente. En un artículo en Internet, llamó a “respetar las esperanzas que vastos sectores de los obreros y del pueblo han puesto en Ollanta Humala”, añadiendo: “estamos dispuestos a acompañarlos en su experiencia votando críticamente por él” (litci.org, 17 de mayo). La Corriente Marxista Revolucionaria, una escisión supuestamente de izquierda de la Tendencia Marxista Internacional de Alan Woods, aconsejó a Humala “adoptar un programa socialista en el que se llame abiertamente a eliminar la propiedad privada capitalista y a sustituir al Estado burgués por una democracia obrera” (militante.org, 9 de junio). Aunque a veces finge defender a las masas pobres e indígenas de Perú, Humala es un político burgués que necesariamente defenderá el sistema de ganancia brutal y explotador frente a todo lo que amenace el dominio capitalista.
El sangriento legado de Fujimori
Durante el mandato de Alberto Fujimori, la Liga Comunista Internacional denunció la sangrienta guerra del gobierno contra los obreros, los campesinos, los pobres y los grupos izquierdistas como las guerrillas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). En abril de 1997, un escuadrón de la muerte ejecutó a sangre fría a catorce miembros del MRTA que habían ocupado la residencia del embajador japonés, donde retuvieron como rehenes a varios carniceros militares, empresarios de alto rango y funcionarios de gobierno, con el fin de obtener la libertad de 450 de sus camaradas en las prisiones de Fujimori. La LCI organizó protestas al nivel mundial contra esta masacre, llamando a “¡Liberar a todas las víctimas del terror de Fujimori!”
Si bien criticamos la estrategia guerrillera del MRTA como incapaz de eliminar la explotación y la opresión capitalistas, saludamos el valor de sus militantes, que habían obtenido una amplia simpatía entre los obreros y campesinos peruanos. Contrastamos al MRTA con Sendero Luminoso, cuyas actividades en general no merecían más que asco. Pese a la retórica izquierdista que utilizaba, Sendero era conocido por su violencia patológica, por ejecutar públicamente a prostitutas y asesinar a oponentes políticos, incluyendo partidarios del MRTA y organizadores sindicales. Como escribimos: “Este repulsivo grupo parece tener muchos paralelos con el genocida Khmer Rouge de Pol Pot en Camboya, con su ideología primitivista y antiurbana, su culto a la personalidad y sus operaciones gangsteriles” (“Peru: For Workers Revolution to Smash Fujimori Dictatorship!” [Perú: ¡Por la revolución obrera para aplastar la dictadura de Fujimori!] WV No. 659, 10 de enero de 1997).
En cuanto a los remanentes actuales de Sendero, el ala en torno al líder encarcelado Abimael Guzmán llama por la “reconciliación nacional”. Los abogados de Guzmán formaron un partido, el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales, con la idea de participar en las elecciones. Al final, un par de sus partidarios fueron postulados como parte de la planilla del partido Justicia, Tecnología, Ecología. Las autoridades responsabilizaron a la otra ala de Sendero, que sigue siendo clandestina, por la muerte de cinco soldados durante la emboscada a una patrulla militar que se dirigía a vigilar las elecciones en el área del valle de los ríos Apurímac y Ene, al sureste de Perú. Ésta es una base histórica de Sendero y periódicamente es escenario de actividad rebelde.
¡Por la revolución socialista en toda América!
A la perspectiva de colaboración de clases de la izquierda peruana, los trotskistas contraponemos la lucha por la revolución proletaria como el único camino para liberar a las masas. Mientras los reformistas le dan una cubierta de izquierda al populismo burgués latinoamericano, nosotros buscamos la movilización independiente de la clase obrera contra todas las alas de los capitalistas en la lucha por un gobierno obrero y campesino. El venezolano Chávez, quien tiene la retórica más izquierdista entre estos populistas, ha usado los ingresos petroleros del país para llevar a cabo algunas modestas reformas sociales, así como algunos repartos de tierras y una mínima nacionalización de la industria. Pero, si bien defendemos esas nacionalizaciones contra el ataque imperialista, no se trata de medidas socialistas; más bien, son parte de un programa que ata a las masas obreras a los gobernantes burgueses locales.
Perú es un ejemplo extremo del desarrollo desigual y combinado. Enormes villas miseria colindan con mansiones coloniales de la venal burguesía; los ricos, en deuda con sus amos imperialistas estadounidenses, viven en el lujo, mientras que millones de pobres indígenas en el campo luchan por apenas sobrevivir. Como en el resto del mundo semicolonial, la burguesía nacional es totalmente incapaz, debido a su debilidad y dependencia respecto al imperialismo, de cumplir las tareas de las revoluciones burguesas clásicas de los siglos XVII y XVIII, que sentaron las bases de la modernización económica y la creación de sociedades industriales.
La única fuerza capaz de mostrar un camino hacia delante es la clase obrera, con su enorme poder social potencial, particularmente en las aceleradamente crecientes (e inmensamente lucrativas) industrias minera y de gas natural. El proletariado debe enarbolar la causa de todas las víctimas del capitalismo peruano, desde las masas indígenas hasta los pobres urbanos y las mujeres, cuya profunda opresión es reforzada por el yugo de la Iglesia Católica. Para romper las cadenas de la opresión imperialista se requiere forjar un partido leninista-trotskista dedicado al derrocamiento del orden capitalista y el establecimiento de un estado obrero. Semejante revolución debe tener la perspectiva de extenderse al resto de América Latina —sobre todo al dinamo industrial que representa Brasil— y, de manera crucial, a los países capitalistas avanzados de Norteamérica.
La LCI lucha por construir un partido obrero revolucionario internacional —una IV Internacional reforjada— que pueda vincular las luchas de los obreros de las semicolonias con las de sus hermanos en los centros imperialistas. En Latinoamérica, un partido así se construiría en oposición no sólo a la derecha “neoliberal” flagrantemente proimperialista, sino también a los nacionalistas burgueses y los políticos reformistas de todos los colores. La tarea de arrancar a Latinoamérica del atraso y la subyugación al imperialismo le corresponde al proletariado. Como escribieron los trotskistas peruanos del Grupo Obrero Marxista en 1946:
“Nuestra revolución, simultáneamente democrática y socialista, no puede desarrollarse y triunfar dentro del estrecho marco del estado nacional. No puede triunfar a menos que el imperialismo sea aplastado. No puede triunfar sin la ayuda de victorias revolucionarias en otros países latinoamericanos... Hacemos un llamado al proletariado peruano a luchar por sus objetivos históricos, por el comunismo mundial, con la confianza de que ‘las masas de los países atrasados, conducidas por el proletariado consciente de los países capitalistas desarrollados, accederán al comunismo sin pasar por los diferentes estadios del desarrollo capitalista’ (Tesis adicionales sobre los problemas nacional y colonial, adoptadas por el II Congreso Mundial de la IC [Internacional Comunista])”.
—“Manifiesto de los trotskistas peruanos” (1947, nuestra traducción del inglés)
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/34/fujimori.html
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2016.06.03 23:25 ShaunaDorothy Tras la destrucción del SME - Bolchevismo vs. sindicalismo “independiente” ¡Romper con AMLO y el PRD burgués! ¡Por un partido obrero leninista-trotskista! ( 1 - 2 ) (Primavera de 2011)

https://archive.is/Pwgkd
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
La destrucción del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) ha significado la derrota sindical más importante en décadas. La liquidación de Luz y Fuerza del Centro (LyF) —puesta en vigor mediante la brutal ocupación policiaca de las instalaciones de la paraestatal el 10 de octubre de 2009— echó a la calle a 40 mil obreros y dejó en la incertidumbre a más de 20 mil jubilados. Este nuevo ataque se dio en el marco de un largo proceso de implementación de reformas económicas neoliberales. La intención del gobierno panista de Felipe Calderón, tras haber conseguido aprobar la “reforma” privatizadora de Pemex en 2008, fue quitar de un golpe al sindicato percibido como el más combativo del país frente a los intentos de privatizar la industria eléctrica.
En un volante del 11 de octubre de 2009 escribimos: “Esta nueva embestida patronal es un ataque salvaje contra el movimiento obrero y contra todos los pobres. ¡Defender al SME! ¡Movilizar el poder social de la clase obrera—por huelgas obreras en solidaridad con el SME! ¡Abajo la privatización del sector energético!” En la secuela del ataque, una serie de movilizaciones masivas de trabajadores y estudiantes fueron convocadas en la capital, incluyendo un paro del STUNAM el 11 de noviembre de ese año, en solidaridad con los electricistas. Pero el SME carecía ya de fuerza social propia, la cual derivaba de poder controlar, y en particular cortar, el suministro de electricidad a la principal ciudad del país. En tanto que las venales dirigencias priístas del SUTERM y el resto de la CTM apoyaron la liquidación rompesindicatos, el SME fue, en esencia, dejado morir solo por sus supuestos “aliados” a la cabeza de los sindicatos alineados tras el PRD burgués y falsamente llamados “independientes” —como la UNT—, así como del sindicato minero.
Los sindicatos mexicanos están dirigidos, sin excepción, por burocracias procapitalistas que representan no los intereses históricos de la clase obrera, sino los intereses de una delgada capa privilegiada —una verdadera aristocracia obrera—. Consciente del enorme poder social de la clase obrera a la que encabeza, la burocracia hace todo lo que está en sus manos para desmovilizar a sus bases; en el mejor de los casos, los burócratas las movilizan para renegociar los términos de explotación del trabajo cuando ven sus propias prerrogativas amenazadas. La perspectiva política de los dirigentes obreros actuales está enteramente enmarcada en el nacionalismo burgués impulsado prominentemente por el PRD —un partido del capital— y se centra en la falacia de la comunidad de intereses entre explotados y explotadores a veces condimentada con vacua retórica “antiimperialista”. La constante política de colaboración de clases y subordinación de los sindicatos a políticos burgueses —desde el PRI hasta el PRD— y la consecuente ausencia de una respuesta obrera decidida ante el panorama de ataques continuos contra el proletariado y todos los pobres ha llevado a una derrota tras otra.
Ante este oscuro panorama es desesperadamente necesario luchar. Compuesta por asalariados que no poseen sino su fuerza de trabajo, la clase obrera tiene el interés objetivo de derrumbar el sistema de explotación capitalista; teniendo las manos en el engranaje de la producción, tiene además un enorme poder social. Para desatar esta fuerza, hay que luchar por el forjamiento de una dirección clasista de los sindicatos, lo cual empieza con la lucha por la independencia política del movimiento obrero —concretamente, por romper con el nacionalismo burgués y toda ilusión en el PRD y/o AMLO—.
“Neoliberalismo” y “populismo”: Dos caras de la explotación capitalista
La privatización masiva de la vieja base industrial nacionalizada y la eliminación de aranceles mediante el TLC —tratado de rapiña imperialista contra México— han minado los fundamentos económicos del viejo régimen del PRI y conducido a una creciente subyugación económica a EE.UU., que coincidió y se vio reforzada por la caída de la URSS en 1991-92. La desesperación económica en amplios sectores sociales sólo se ha intensificado con la crisis mundial actual, que ha significado la pérdida de cientos de miles de trabajos industriales y altas tasas de desempleo oficial. Al mismo tiempo, el fortalecimiento de medidas antiinmigrantes por parte del gobierno de Obama, la crisis y el concomitante desempleo en EE.UU. han restringido severamente la tradicional válvula de escape de la migración, en tanto que el envío de remesas —la principal fuente de ingresos para muchos mexicanos, sobre todo en el campo— ha caído significativamente.
Para el PAN “neoliberal” el viejo corporativismo es un lastre, y se ha dedicado a destruir sindicatos más que a procurar controlarlos. Otro ejemplo de ello lo da el sindicato minero —antiguo pilar del corporativismo—, que ha estado constantemente en la mira del gobierno y al cual los espartaquistas hemos defendido desde el principio. Ahora, el gobierno panista está impulsando otra vez una reforma salvajemente antiobrera a la Ley Federal del Trabajo —una nueva versión de la vieja “Ley Abascal” que atenta contra derechos básicos de los trabajadores como el derecho a huelga y la existencia de un contrato colectivo—. La estructura sindical corporativista ha estado pues en una prolongada agonía y las prestaciones que el viejo régimen priísta otorgaba a algunos sectores sindicalizados —como vivienda barata, subsidios alimenticios y estabilidad laboral— se han convertido en una cosa del pasado. Consciente de su propia ilegitimidad y en respuesta al descontento masivo, el régimen burgués actual descansa cada vez más en la represión abierta, “justificada” especialmente mediante la infame “guerra contra el narcotráfico” (ver: “¡Abajo la militarización de la ‘guerra contra el narcotráfico’”, Espartaco No. 32, octubre de 2010).
Por su parte, AMLO, el PRD y el PT —también un partido capitalista— ofrecen a la burguesía una opción de recambio nacionalista para procurar la estabilización del país con base en una versión de las políticas corporativistas del PRI de antaño, epitomizadas por el gobierno de Lázaro Cárdenas. “Populismo” y “neoliberalismo” no son más que dos formas alternativas de administrar el brutal régimen de explotación capitalista. Analizando especialmente la política de Lázaro Cárdenas, León Trotsky —dirigente junto con V.I. Lenin de la Revolución Rusa de 1917— explicó en 1940 la aparente dicotomía entre quienes hoy se conocen comúnmente como “populistas” y “neoliberales”:
“En la medida en que el papel principal en los países atrasados no corresponda al capitalismo extranjero, la burguesía nacional ocupa, en lo que respecta a su posición social, una situación inferior a la que corresponde al desarrollo de la industria. En la medida en que el capital extranjero no importe trabajadores, sino que proletarice a la población indígena, el proletariado nacional pasa a desempeñar rápidamente el papel más importante en la vida del país. En estas condiciones, el gobierno nacional, en la medida en que trata de resistir al capital extranjero, se ve obligado a apoyarse más o menos en el proletariado. En cambio, los gobiernos de esos países, que consideran inevitable y más provechoso para ellos ir mano a mano con el capital foráneo, destruyen las organizaciones obreras e instauran un régimen más o menos totalitario”.
¡Por un partido obrero leninista-trotskista!
La clave para la liberación de los explotados y oprimidos del Tercer Mundo está en la teoría de la revolución permanente de Trotsky —confirmada en la práctica por la Revolución de Octubre de 1917—, que explica que en la actual época imperialista las revoluciones democrático-burguesas, en el modelo de la inglesa o la francesa de los siglos XVII y XVIII, son cosa del pasado precisamente porque la burguesía de los países de desarrollo capitalista atrasado están inextricablemente subordinadas a sus amos imperialistas. Las cuestiones democráticas candentes en estos países subyugados —como la emancipación nacional y la revolución agraria— sólo pueden ser resueltas mediante la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado, es decir, un gobierno obrero y campesino en el que, a través de los soviets o consejos, sean los proletarios y campesinos pobres quienes dirijan el nuevo poder estatal.
La búsqueda incesante de un ala “antiimperialista” de la burguesía tercermundista sólo ha conducido a derrotas sangrientas para el proletariado. La emancipación de México y de todos los países subyugados por el imperialismo, así como el progreso real, social y económico de estas sociedades, está ligada invariablemente a la perspectiva de una revolución proletaria y su extensión internacional a los países industrializados, especialmente EE.UU. (ver: “El desarrollo y la extensión de la teoría de la revolución permanente de León Trotsky”, Espartaco No. 29, primavera de 2008).
Ésta fue la perspectiva de los bolcheviques de Lenin y Trotsky en Rusia en 1917. Para hacerla realidad de nuevo son necesarias, en palabras de Trotsky, tres cosas: “el partido, de nuevo el partido y siempre el partido”. La historia ha mostrado que la clase obrera, exclusivamente por medio de su propio esfuerzo y experiencias cotidianas, no puede desarrollar una conciencia más alta que la sindical, es decir, la necesidad de unirse en sindicatos para la lucha económica contra los patrones y el gobierno. La conciencia sindical, sin embargo, es conciencia burguesa. El sindicalismo en sí y por sí no cuestiona el modo de producción capitalista, sino que sólo procura mejorar las condiciones inmediatas y los salarios de los obreros en luchas contra patrones individuales. Para llevar a la clase obrera la conciencia de su misión emancipadora universal es necesaria la intervención de un partido proletario revolucionario.
En otras palabras, los sindicatos representan a la clase obrera tal cual es; el partido revolucionario la representa como debería ser. Así, en tanto que los comunistas estamos por la unidad de la clase obrera en los sindicatos independientemente de la perspectiva política de los obreros que los forman —cuanto más amplias son las masas que aglutinan los sindicatos, éstos cumplen mejor su misión—, un partido proletario revolucionario requiere homogeneidad ideológica y unidad de acción y de organización. Como Trotsky escribió en 1929:
“La independencia con respecto a la burguesía no puede ser un estado pasivo. Esta independencia sólo puede manifestarse en actos políticos, es decir, en la lucha contra la burguesía. Este combate debe estar presidido por un programa particular, cuya aplicación exige una organización y una táctica apropiadas. Es esta fusión del programa, la organización y la táctica lo que constituye el partido. En este sentido, la independencia real del proletariado con respecto al poder burgués no es factible si el proletariado no se coloca en su lucha bajo la dirección de un partido revolucionario...”.
—“Comunismo y sindicalismo”
Nacionalismo y corporativismo
El corporativismo es la organización de la sociedad dentro de corporaciones o “sectores” nominalmente representados en el gobierno capitalista —en el caso de los sindicatos, por intermedio de la burocracia—; su propósito central es mantener un control directo sobre el movimiento obrero y oponerle el contrapeso de sectores de la pequeña burguesía, especialmente el campesinado. Al mismo tiempo, el corporativismo ayuda a oscurecer el hecho de que el estado capitalista sirve para defender los derechos de la burguesía y mantener a la clase obrera explotada y oprimida.
El régimen de Lázaro Cárdenas (1934 a 1940) fue crucial en la estabilización del régimen burgués mexicano tras décadas de guerra civil intermitente, así como en el establecimiento del grillete corporativista. Consciente de la necesidad de una base de apoyo obrera ante las exigencias excesivas del imperialismo, Cárdenas patrocinó la formación de sindicatos y de la CTM, al tiempo que imponía una férrea burocracia contra elementos más izquierdistas. Así, desde finales de los años 30 la CTM y la mayoría de los grandes sindicatos de industria (originalmente incluyendo al SME) han formado parte orgánica del PRM/PRI burgués —el cual fue durante décadas el partido gobernante de un estado fundamentalmente unipartidista—. (Cárdenas esencialmente continuó y profundizó la política de Plutarco Elías Calles en los años 20, bajo cuyos auspicios la CROM de Morones se desarrolló como un punto de apoyo servil para el gobierno burgués y un baluarte anticomunista en el movimiento obrero.)
Muchos obreros, campesinos y jóvenes izquierdistas se identificaron con Cárdenas debido a las nacionalizaciones del petróleo y los ferrocarriles y el reparto agrario —medidas que los comunistas defendemos contra ataques privatizadores o derechistas—, así como por su retórica nacionalista. Incluso hoy, muchos añoran la política de Cárdenas. Pero sus reformas, como las aplicadas en nuestros días por Hugo Chávez en Venezuela, no tienen nada que ver con el socialismo. El objetivo fundamental de Cárdenas era modernizar el país en beneficio de la burguesía nacional, y nunca poner en cuestión su dominio. Una vez lograda su meta, él mismo desató la fuerza represiva del estado contra la clase obrera, en particular contra los huelguistas de la refinería de Azcapotzalco en 1940. El resultado de la confianza del proletariado en Cárdenas fue la atadura de los sindicatos al estado mediante la camisa de fuerza corporativista y siete décadas de priato brutal. (Para un análisis más detallado del periodo de Cárdenas ver Espartaco No. 14, otoño-invierno de 2000.)
Los siguientes gobiernos del PRM/PRI, hasta principios de los años 80, siguieron utilizando retórica nacionalista y algunas concesiones significativas a la clase obrera combinadas con la represión brutal contra huelguistas, la izquierda y los disidentes en los sindicatos. La dirigencia del SME durante la mayor parte del régimen priísta representó un ala de la burocracia oficialista crítica del charrismo excesivo de la CTM, de la cual se escindió en 1937. Esto redundó, por lo menos a partir de los años 50, en la existencia de alguna medida de democracia formal al interior del sindicato —ante lo cual los comunistas ciertamente no somos indiferentes—. Sin embargo, la actividad política del SME siempre estuvo regida —al igual que la de la CTM— por el pacto de unidad nacionalista con la burguesía mexicana con la retórica eterna del “progreso de la nación”. Un ejemplo de esto fue el Pacto de Unidad Obrero Nacional firmado en 1942, a través del cual el SME, la CTM, el PCM y la CROM, entre otros, acordaron no estallar ninguna huelga mientras durara la Segunda Guerra Mundial.
La nacionalización de la industria eléctrica y la Tendencia Democrática del SUTERM
En el contexto de las movilizaciones del SME a finales de 2009 y principios de 2010, el pantano reformista de la izquierda mexicana sacó a colación la experiencia de la Tendencia Democrática (TD) de Rafael Galván en el SUTERM en los años 70 como algo a emular. Vale la pena detenerse en este pasaje histórico para desmentir esta idea de la historia.
Para 1960 existían tres sindicatos en la rama eléctrica: el STERM (antes FNTICE) de Rafael Galván, el SME y el SNESCRM (o SNE) cetemista. En 1968, el gobierno reestructuró la industria eléctrica en dos organismos, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que constituía el conjunto de las empresas nacionalizadas ocho años antes, y Luz y Fuerza del Centro. El STERM y el SNESCRM se disputaron la titularidad del contrato colectivo con la CFE hasta la formación del SUTERM en 1972 con base en la fusión —auspiciada por el gobierno— de ambos sindicatos. El SME, a pesar de haber participado en discusiones de unificación con Galván, se mantuvo fuera de la fusión y siguió siendo el único sindicato de LyF (nacionalizada en 1974).
Galván había impulsado durante años la unificación de todos los sindicatos electricistas. Los comunistas habríamos luchado por tal unificación con base en la movilización de las bases obreras —sin otorgar ningún apoyo político a Galván ni a ninguna de las demás burocracias contendientes—. Oponiéndonos a la escisión de la clase obrera en sindicatos gremiales o competidores basados en diferentes tendencias políticas, estamos por la formación de sindicatos de industria: todos los trabajadores, calificados y no calificados, de un mismo ramo industrial deben pertenecer a un mismo sindicato. Además, los comunistas nos oponemos por principio a cualquier intervención estatal en el movimiento obrero. En cambio, la perspectiva entera de Galván —incluso en cuanto a la unificación sindical— se basaba en ganar el “apoyo” del estado capitalista.
En efecto, históricamente las burocracias sindicales mexicanas han concentrado sus esfuerzos en la ilusión de “influenciar” al estado y ganarlo a su lado como un tutor. Trotsky explicó las bases materiales de esta dependencia en el Tercer Mundo:
“Los países coloniales y semicoloniales no están dominados por un capitalismo autóctono, sino por el imperialismo extranjero. Pero esto no quita, sino que refuerza todavía más la necesidad de establecer lazos cotidianos y prácticos entre los magnates del capitalismo y los gobiernos que de hecho dependen de ellos —los gobiernos coloniales y semicoloniales.
“Puesto que el capitalismo imperialista crea en los países coloniales y semicoloniales una aristocracia y burocracia obrera, ésta implora el apoyo de los gobiernos coloniales y semicoloniales, como protectores y tutores suyos, a veces como árbitros. Esto constituye la base social más importante del carácter bonapartista y semibonapartista de los gobiernos en las colonias y en general en los países ‘atrasados’. Constituye también la base de la dependencia de los sindicatos con respecto al estado”.
Los obreros y militantes de izquierda deben entender que el estado capitalista —en cuyo núcleo se encuentran la policía, el ejército, las cárceles y los tribunales— es una máquina de represión sistemática, dirigida contra todos los explotados y oprimidos, al servicio de la burguesía para mantener sometida a la clase obrera y asegurar el dominio de clase de los capitalistas. El estado no puede ser reformado para que sirva a los intereses de la clase obrera; debe ser destruido por una revolución socialista y remplazado por un estado obrero para defender al proletariado como nueva clase dominante.
Claramente, Galván esperaba quedar al frente de la nueva agrupación unificada. Sin embargo, al momento de la unificación su contraparte cetemista, con el apoyo evidente del gobierno, lo desplazó de la dirección, concediéndole un puesto sindical secundario y dando la dirección nacional a Francisco Pérez Ríos, dirigente del SNESCRM cetemista y predecesor de “La Güera” Rodríguez Alcaine.
Aunque la burocracia cetemista era ciertamente más brutal, derechista y pragmática que la galvanista —cardenista de vieja cuña—, no había ninguna diferencia programática principista entre ellas. Durante el primer par de años del nuevo sindicato, las cosas parecían estar en relativa calma. Sin embargo, el conflicto estalló en 1974, cuando los obreros de General Electric estallaron una huelga y nombraron un Comité Ejecutivo sustituto. Al principio, los cetemistas y Galván presentaron un frente común y tomaron directamente la dirección seccional. Sin embargo, elementos policiacos y esquiroles rompieron la huelga el 1º de julio, y Galván acusó a los cetemistas de haber auspiciado la ruptura de la huelga —lo cual no habría sido raro en absoluto—. Los burócratas cetemistas quisieron imponer su acostumbrado régimen totalitario y finalmente expulsaron a Galván en 1975.
Quizá la más célebre de las movilizaciones de la Tendencia Democrática de Galván fue el Congreso Nacional en Guadalajara en abril de 1975, donde los electricistas de la TD votaron la “Declaración de Guadalajara”, que sostenía demandas como la reivindicación de sindicatos nacionales de industria y la sindicalización de todos los asalariados. Estas exigencias son justas como consignas de lucha para movilizar a los propios obreros. Sin embargo, exigir estas demandas al estado capitalista es, en el mejor de los casos, una muestra de fe conmovedora en la burguesía. En el caso de Galván se trataba más bien de su visión del estado como tutor de la clase obrera. La Declaración incluía otras demandas apoyables como una escala móvil de salarios, congelación de precios, mejoramiento del sistema de seguridad social y viviendas para obreros. Exigía también la “expropiación de empresas imperialistas” y, finalmente, la “colectivización agraria” —algo imposible de realizar sin una revolución proletaria—.
Pese al aparente radicalismo de las demandas, la misma “Declaración de Guadalajara” deja ver la falacia del “nacionalismo revolucionario” de Galván y sus odas típicamente charras al presidente en turno —que sucede que se trataba de uno de los más brutales asesinos de izquierdistas en la historia de México—: “nosotros sostenemos que cuando el desarrollismo se encuentra en franca crisis y el propio presidente Echeverría levanta banderas nacionalistas y revolucionarias, estamos ante victorias populares indiscutibles y ante una sensibilidad política indesdeñable”.
Un año después, la TD emitió un emplazamiento a huelga para el día 30 de junio de 1976, mismo que aplazó para el 16 de julio, ¡para no interferir con las elecciones presidenciales del día 1º! Los electricistas atestiguarían en carne propia la “sensibilidad política” de Echeverría cuando éste mandó al ejército a ocupar instalaciones de la CFE y locales sindicales a nivel nacional horas antes del vencimiento del emplazamiento. Tras la represión, la disidencia electricista se desmoronó. Poco después los integrantes de la TD fueron despedidos en una campaña concertada por la empresa, la CTM y el gobierno.
Sin dar ningún apoyo político a Galván, los comunistas tenían un lado en esta lucha: era necesario pelear por la movilización del poder social de la clase obrera en defensa de la TD y contra los despidos, cualquier represalia y la intervención estatal en los sindicatos. Una lucha así podría haber significado un paso adelante en la formación de una dirección obrera genuinamente revolucionaria y en la independencia política del movimiento obrero. Y esta perspectiva no era descabellada: la lucha en el SUTERM encontró amplio eco en el proletariado y animó también a estudiantes y campesinos. Numerosos sindicatos se sumaron a la lucha estallando una ola huelguística —la llamada “Insurgencia Sindical”— que no se ha vuelto a ver en el país.
Según un tal Lorenzo Arrieta (“20 años de lucha en el Sindicato Mexicano de Electricistas” en Los sindicatos nacionales en el México contemporáneo: Electricistas, México, 1989), desde 1975 la dirigencia del SME se negó a participar en cualquier movilización de la TD. Mientras el ejército tomaba instalaciones y locales sindicales, los dirigentes de las secciones del SUTERM de Puebla y Guadalajara —las más numerosas de las que apoyaban a Galván— aceptaron volver al trabajo y reconocieron al Comité Ejecutivo sindical cetemista encabezado ya por Rodríguez Alcaine. Según Elektron (boletín del Frente de Trabajadores de la Energía —el cual se reclama heredero de la TD—, Vol. 10, No. 206, 16 de julio de 2010), “para la defección, el gobierno instrumentó las acciones a través de Jorge Torres Ordoñez, secretario general en turno del SME”.
Tras el aplastamiento de la Tendencia Democrática —a la par con la infame guerra sucia librada por Echeverría durante la primera mitad de los años 70 contra las organizaciones guerrilleras y la izquierda en su conjunto—, el régimen priísta optó por adoptar una fachada más “democrática” para apaciguar el desasosiego obrero y comprar a la izquierda: la “reforma política” de finales de los 70. El gobierno otorgó facilidades a los partidos de la izquierda para participar en las elecciones y obtener el registro oficial —y, con éste, un millonario subsidio—. Y la izquierda aceptó el trueque. Así, toda la gama de organizaciones supuestamente “marxistas” —desde el PCM estalinista hasta el PRT seudotrotskista— se abalanzaron a las contiendas electorales y, por supuesto, al subsidio estatal (ver también “De Tlatelolco a Atenco: La guerra sucia del capitalismo mexicano”, Espartaco No. 19, otoño-invierno de 2002).
La izquierda entera presenta a Galván como una especie de apóstol de la democracia sindical, si acaso víctima de un programa “equivocado”. Un ejemplo de ello lo da el Grupo Internacionalista (GI), una agrupación que se reclama trotskista. Si bien presenta críticas aparentemente ortodoxas a la perspectiva colaboracionista del “nacionalismo revolucionario” de Galván y la confianza suicida en una supuesta ala “antiimperialista” de la burguesía (El Internacionalista, noviembre de 2009), el GI resume: “La Tendencia Democrática liderada por Rafael Galván en los años 70 buscó deshacerse de la garra de los dirigentes charros de la CTM, pero no supo romper con todo el sistema corporativista del priato, y por eso finalmente fue derrotada” (volante del Comité de Lucha Proletaria, asociado al GI, 15 de enero de 2010). El problema con Galván no era su ignorancia; el corporativismo priísta era, de hecho, su programa. Para Galván, los sindicatos debían colaborar con el gobierno para “consolidar un Estado Nacional Revolucionario”. Como él mismo lo puso en 1978, “es necesario lograr la independencia ideológica de los trabajadores sin renunciar a su participación en el Estado a través del PRI [¡!]”. Según él, “hasta Cárdenas, el Estado tenía la misión de construir la unidad nacional. El Estado era del pueblo y no de una clase”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/sme.html
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2016.06.03 14:22 ShaunaDorothy ¡Por la revolución obrera en ambos lados de la frontera! ¡Abajo la militarización de la “guerra contra el narcotráfico”! ¡Romper con el PRD! ¡Forjar un partido obrero! (Otoño de 2010)

https://archive.is/hURfX
Espartaco No. 32 Otoño de 2010
La masacre de 16 personas, en su mayoría adolescentes, el mes pasado en Ciudad Juárez, es tan sólo la evidencia sangrienta más reciente de la “narcoviolencia” que ha cobrado casi 20 mil vidas en México desde 2001. El año pasado, tan sólo en Ciudad Juárez unas 2 mil 700 personas fueron asesinadas, lo cual la hace una de las ciudades más violentas del planeta. Con frecuencia, las ciudades mexicanas son escenario de tiroteos, muchos de ellos a plena luz del día, conforme los cárteles de la droga y sus adjuntos policiacos se disputan el control del pujante tráfico, dirigido en su mayoría a abastecer el mercado estadounidense. Los cárteles con frecuencia torturan y decapitan a sus rivales en el negocio, colocando sus cabezas junto a carteles con mensajes amenazantes. Los videos de este sádico trabajo artesanal son subidos regularmente a YouTube. Un hombre, apodado “El Pozolero”, admitió que en los últimos diez años había disuelto unos 300 cuerpos en ácido para deshacerse de ellos a petición del Cártel de Tijuana.
La horrenda realidad de la narcoviolencia ha proporcionado al presidente Felipe Calderón del derechista Partido Acción Nacional (PAN) un pretexto para fortalecer sistemáticamente el aparato represivo del estado burgués. Calderón ha desplegado unas 45 mil tropas del ejército a lo largo del país, junto con miles de policías federales. En muchas ciudades, entre las cuales se encuentran centros industriales del norte como Tijuana, Nogales, Ciudad Juárez, Reynosa y Nuevo Laredo, el ejército ha asumido funciones policiacas.
Si en algo ha resultado el despliegue del ejército ha sido en un incremento del derramamiento de sangre aunado a la represión intensificada contra la clase obrera y los pobres del campo y la ciudad. Lo que está en juego en la guerra contra el narcotráfico es el control de un negocio que puede redituar hasta 25 mil millones de dólares al año (más o menos el equivalente de las remesas enviadas desde EE.UU.) y que desempeña un papel central en la economía capitalista al involucrar directamente a un estimado de 150 mil personas y estar relacionado con un 78 por ciento de las actividades empresariales legales, según la revista Proceso (15 de marzo de 2009). Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, jefe del Cártel de Sinaloa, incluso ha sido nombrado en la lista de multimillonarios de la revista Forbes. Y es que, desde las secretarías de estado hasta los policías, el aparato estatal capitalista mexicano está profundamente compenetrado con los cárteles de la droga.
Desde el inicio de su régimen, Calderón ha realizado acciones para fortalecer al estado burgués, entre las cuales se encuentra la acrecentada dependencia en el ejército. Al tomar posesión en 2006, Calderón enfrentaba un contexto de agitación social, cuando millones de personas se manifestaban contra su fraudulenta victoria electoral sobre Andrés Manuel López Obrador, del populista burgués Partido de la Revolución Democrática (PRD). Los mineros, al igual que los maestros y comunidades indígenas en Oaxaca y campesinos en el Estado de México, protestaban contra la represión gubernamental y los ataques contra sus medios de subsistencia. Una de las primeras medidas del gobierno de Calderón fue elevar en un 45 por ciento los sueldos militares en febrero de 2007 con el fin de asegurar la lealtad del ejército. Respaldado por una masiva ayuda militar estadounidense, el régimen ha dependido de la creciente militarización del país para empujar sus ataques contra los sindicatos e incluso más medidas de austeridad.
Aunque el nivel de lucha social ha disminuido en el último par de años, México sigue siendo una sociedad profundamente inestable, en la que la clase obrera y los pobres han sufrido un saqueo aún mayor debido a la recesión económica mundial. Describiendo la militarización reforzada con la “guerra contra el narcotráfico”, nuestros camaradas del Grupo Espartaquista de México señalaron en Espartaco No. 31 (primavera de 2009) que “la movilización masiva del estado burgués —una máquina de represión que sirve para proteger la propiedad privada y el régimen de los capitalistas— no tiene nada que ver con ‘proteger’ a la población; se trata de un despliegue de fuerza para lanzar una advertencia a las masas empobrecidas ante la brutal crisis económica”. Esto se vio claramente el 10 de octubre de 2009, cuando miles de policías federales y soldados ocuparon las instalaciones de la industria eléctrica de la Ciudad de México para destruir al sindicato que era un obstáculo al intento de privatizar la industria eléctrica (ver el volante “¡Defender al SME! ¡Movilizar la fuerza de la clase obrera!”, 11 de octubre de 2009).
El movimiento obrero en ambos lados de la frontera debe oponerse a la “guerra contra el narcotráfico”, la “guerra contra el terrorismo” y a otras campañas cuyo fin es fortalecer los poderes represivos del estado capitalista. En México, aunque son las redadas contra los grandes traficantes en sus mansiones lo que ocupa los titulares, la guerra contra el narcotráfico ha sembrado el terror asesino en los barrios pobres de todo el país, como es el caso de Tepito, en el centro de la Ciudad de México —uno de los blancos favoritos de las redadas policiacas—. En Estados Unidos, la “guerra contra las drogas” ha servido durante décadas a los racistas gobernantes capitalistas para llevar a cabo encarcelamientos masivos contra la población negra y, cada vez más, los latinos y los inmigrantes.
La Spartacist League/U.S. y el GEM, secciones de la Liga Comunista Internacional, llaman por la despenalización de las drogas. Nos oponemos a todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” —desde el uso de drogas hasta la prostitución, las apuestas y la pornografía— que en el fondo sirven para preservar el orden social que favorece a la clase capitalista dominante. Al eliminar las enormes ganancias que derivan de la naturaleza ilegal y clandestina del narcotráfico, la despenalización reduciría también el crimen y otras patologías sociales asociadas con éste.
Como marxistas, también nos oponemos a las medidas del estado burgués que restringen o impiden que la población porte armas. En EE.UU., el Partido Demócrata en particular ha buscado durante años restringir este derecho, que supuestamente está garantizado por la Segunda Enmienda a la Constitución. La histeria en torno a la narcoviolencia en México está siendo utilizada actualmente para arremeter contra los expendios de armas en Arizona y Texas que supuestamente arman a los cárteles, ¡a pesar del hecho de que estos pequeños negocios familiares difícilmente son los lugares en donde los narcotraficantes obtienen los lanzagranadas, los cohetes antitanque y otro equipo de categoría militar que utilizan! En México, donde el control de armas es mucho más estricto, la guerra contra el narcotráfico sirve como pretexto para limitar aún más los derechos de la población. Las leyes para controlar la posesión de armas están diseñadas para asegurar que el ejército, la policía y los criminales —que con frecuencia son los mismos— tengan el monopolio sobre las armas. ¡Abajo el control de armas!
La “guerra contra el narcotráfico”: Hecha en EE.UU.
Tanto bajo los gobiernos demócratas como los republicanos, el imperialismo estadounidense ha utilizado la “guerra contra las drogas” como un medio para incrementar el control que ejerce sobre su “patio trasero” latinoamericano. El “Plan Colombia”, iniciado en 2000, canalizó miles de millones de dólares al sangriento gobierno colombiano, cuya asesina campaña contra las guerrillas de izquierda se ha disfrazado desde hace mucho con el estandarte “antidrogas”. Mientras el Pentágono y la CIA despotrican que el narcotráfico amenaza con convertir a México en un “estado fallido”, EE.UU. ha incrementado la ayuda militar a México en un factor de siete a través del “Plan Mérida” que involucra mil 400 millones de dólares. Este programa, iniciado durante el gobierno de George W. Bush, ha sido continuado y ampliado por Barack Obama, quien se empeñó en venir a México la primavera pasada, junto con su secretaria de estado Hillary Clinton, para sermonear a Calderón por su modo de lidiar con la crisis. ¡Abajo el “Plan Mérida” y toda ayuda militar estadounidense a México!
El gobierno de Obama también ha aprovechado la histeria en torno al narcotráfico para reforzar aún más la seguridad en la frontera con México. La recesión económica que ha llevado al desempleo de millones de trabajadores, nativos e inmigrantes, en EE.UU., ha acarreado también una aguda disminución tanto de inmigrantes legales como de indocumentados. Mientras tanto, el gobierno ha incrementado el número de agentes de la patrulla fronteriza y está acelerando el paso en la deportación de extranjeros “ilegales” encarcelados. Al igual que el racismo antinegro, el chovinismo antiinmigrante ha sido utilizado durante mucho tiempo por los gobernantes capitalistas para dividir a la clase obrera y debilitar sus luchas contra la explotación. Exigimos: ¡Plenos derechos de ciudadanía para los inmigrantes! ¡Ni una deportación!
Al tiempo que los voceros de Washington lamentan el caos generado por la guerra contra el narcotráfico, la dominación económica imperialista de México es lo que ha sentado las bases para la espiral de violencia. A partir de la década de 1980, el Fondo Monetario Internacional y otras agencias imperialistas impusieron programas de “reestructuración de la deuda” en México y en todo el Tercer Mundo que eliminaron los subsidios agrícolas así como los programas de bienestar social. El resultado fue la ruina de la producción agrícola a pequeña escala, desatando una afluencia masiva de campesinos arruinados a las ciudades, creando a su vez un terreno fértil para el ascenso del narcotráfico y otros sectores de la “economía informal”.
Esta tendencia se aceleró cualitativamente con la imposición del tratado de “libre comercio”, TLCAN. En los 16 años posteriores a la firma del TLCAN, el campo mexicano ha sido devastado, entre otras cosas por la eliminación de las medidas de protección contra el maíz y el frijol producidos en EE.UU., granos que son la base de la dieta para la población pobre y alimentos básicos clave cultivados por los campesinos depauperados. En Ciudad Juárez y otras áreas de la frontera, muchos campesinos buscaron trabajo en las maquiladoras de “libre comercio”, en donde los fabricantes estadounidenses y de otros países pagan sueldos de miseria. Pero para la mayoría de los que llegaron a las ciudades, fue imposible encontrar trabajo. Además, la actual recesión ha limitado fuertemente la válvula de escape tradicional que constituye la migración a EE.UU., y el envío de remesas por parte de los mexicanos que viven “del otro lado” —una fuente importante de divisas extranjeras y un salvavidas para millones de personas, especialmente en el campo— se ha desplomado.
Bajo estas circunstancias, en gran parte del México rural, y en especial en las comunidades indígenas de las regiones más remotas y áridas, el cultivo de drogas es la única fuente de sustento. Como lo puso un artículo en el Nation (3 de agosto de 2009): “Hoy día, con la caída en las remesas, los precios del petróleo y el turismo, el narcotráfico es probablemente la fuente individual más extensa de divisas fuertes en México”.
Hace casi 20 años, mientras se negociaba el TLCAN, la rapiña de “libre comercio” contra México, la SL/U.S., el GEM y la Trotskyist League of Canada emitieron una declaración conjunta que afirmaba: “Existe la necesidad candente de una oposición proletaria internacionalista que luche al lado de la clase obrera y el empobrecido campesinado de México contra el asalto imperialista. Las secciones canadiense, estadounidense y mexicana de la Liga Comunista Internacional están dedicadas a construir una vanguardia revolucionaria que sea capaz de unificar a las masas trabajadoras del continente en una lucha de clases común” (Espartaco No. 2, verano-otoño de 1991).
Esta perspectiva internacionalista proletaria contrasta agudamente con la de las burocracias sindicales proimperialistas de EE.UU. y Canadá, cuya oposición al TLCAN se basaba en el proteccionismo chovinista. También está en oposición al populismo nacionalista promovido por los falsos dirigentes sindicales en México, que ata a los obreros a la burguesía mexicana. La pequeña izquierda reformista mexicana actúa en consonancia, principalmente a través de su apoyo al PRD burgués. La clave para la emancipación del proletariado en ambos lados del Río Bravo es la lucha por su independencia política respecto de todos los partidos de la burguesía.
El único camino a la liberación de las masas empobrecidas urbanas y rurales en México es la revolución permanente: la perspectiva desarrollada por León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin del Partido Bolchevique que encabezó la revolución proletaria de octubre de 1917 en Rusia. Para resolver las tareas de la revolución agraria y la completa modernización social y económica es necesario que el proletariado de México tome el poder a la cabeza de todos los oprimidos y explotados. Al expropiar a los capitalistas agrícolas e industriales, un gobierno obrero y campesino en México sentaría las bases para construir una economía planificada y enfrentaría de inmediato la necesidad de extender la revolución socialista al coloso imperialista estadounidense.
La emancipación de la clase obrera y los oprimidos en México está indisolublemente ligada a la de los trabajadores en EE.UU., donde millones de inmigrantes de México y otros lugares son un componente clave del proletariado multirracial. Esto subraya la necesidad crucial de construir partidos leninistas-trotskistas a lo largo de las Américas como parte de la lucha para reforjar la IV Internacional.
Narcoviolencia y terror estatal
Al mismo tiempo que aplicaban brutalmente los dictados económicos de los imperialistas, los gobernantes capitalistas de México se ataban cada vez más al pujante narcotráfico. El régimen de Carlos Salinas (1988-94), penúltimo presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) estuvo marcado por una corrupción descarada incluso para los estándares de México, y por un giro respecto al tradicional populismo que caracterizó por décadas al gobierno del PRI. México fue azotado por la corrupción relacionada con las drogas, al tiempo que se privatizaban sectores clave de la economía. Durante el primer año de gobierno de Salinas, su jefe de policía nacional fue encontrado con 2.4 millones de dólares relacionados con drogas en la cajuela de su coche. Empezando por la familia Salinas misma, los políticos se acercaron más a los capos de la droga, que adquirían más poder conforme el Cártel de Medellín de Pablo Escobar era destruido en Colombia.
La institucionalización de la corrupción relacionada con las drogas bajo el régimen del PRI sirvió, de hecho, para controlar el tipo de violencia que ha sacudido a México en los últimos años. Pero la situación cambió cuando el clerical derechista PAN llegó al poder con Vicente Fox en 2000 y Washington empezó a presionar intensamente al gobierno mexicano para que tomara medidas enérgicas contra el narcotráfico. Durante su gobierno, 80 mil personas fueron arrestadas bajo cargos de narcotráfico, la mayoría de ellas traficantes de poca monta, pero también quince dirigentes de cárteles, veintenas de “lugartenientes” y 428 sicarios. En su persecución contra los cárteles, Fox comenzó a extraditar ciudadanos mexicanos a EE.UU., lo que para los nacionalistas priístas era anatema. Esta campaña destruyó el equilibrio entre los distintos cárteles y también entre éstos y el gobierno, dando origen a enfrentamientos cada vez más violentos.
Muchos de los muertos por la narcoviolencia han sido agentes gubernamentales —policías, soldados, etc.— que se habían vendido a uno u otro cártel. Incluso antes de la actual guerra contra el narcotráfico, los policías mexicanos con frecuencia tenían otros trabajos como agentes del crimen o secuestradores. Ahora cada cártel presume de tener su propia fuerza paramilitar, con armamento sofisticado y dirigentes entrenados profesionalmente. Como en el caso del infame grupo de Los Zetas, estas fuerzas son reclutadas de entre los escuadrones militares y policiacos de élite (los cárteles pagan mucho más que el gobierno).
Los gobernantes de México han canalizado el miedo y la indignación entre la población por la narcoviolencia en apoyo al incremento de la represión, que incluye restricciones más severas a los derechos democráticos. A Calderón, la “guerra contra el narcotráfico” también le ha dado la posibilidad de purgar el aparato gubernamental, instalando a sus secuaces del PAN en lugar de los remanentes del PRI.
La principal fuerza para la violencia es el estado burgués. Aunque los policías en México —y no sólo en México— son abundantemente corruptos, la brutal violencia que emplean deriva del papel que desempeñan —junto con el ejército, los tribunales y las prisiones— como componente esencial del estado capitalista. Este asesino aparato de represión no puede ser reformado en interés de los trabajadores y los pobres. Debe ser aplastado a través de la revolución socialista y remplazado con un nuevo estado que imponga el dominio de la clase obrera —la dictadura del proletariado— para expropiar y suprimir a los explotadores capitalistas.
Ciudad Juárez: Ciudad bajo sitio
El escenario principal de la guerra contra el narcotráfico de Calderón es Ciudad Juárez, una importante ciudad industrial de un millón y medio de personas cuyas decenas de maquiladoras han atraído a miles de inmigrantes del interior del país. Tristemente célebre desde hace tiempo por los brutales asesinatos no resueltos de cientos de jóvenes obreras (ver “Ciudad Juárez: Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003), Juárez es también un centro clave del narcotráfico debido a su proximidad con EE.UU.—con El Paso al otro lado de la frontera—. El Narco News Bulletin en línea (17 de abril de 2009) describía la “Operación Conjunta Juárez” del ejército como una “situación de ley marcial de facto”, en la que el despliegue previsto de 8 mil 500 soldados y 2 mil 300 policías militares implicaba que habría un agente por cada 130 residentes y cerca de 92 tropas por milla cuadrada. El artículo informaba: “Los soldados han desarmado a 380 policías de tránsito y los acompañarán mientras lleven a cabo sus tareas. Trece militares retirados y en activo han asumido el control de la policía de Juárez: el General retirado Julián David Rivera Bretón, que se hizo de fama en Chiapas cuando era uno de los oficiales militares a cargo de las operaciones contra los zapatistas, es el nuevo jefe de la policía”. Se planea que las tropas permanezcan en Juárez al menos hasta diciembre. Los nuevos oficiales de policía, que remplazaron a los purgados, fueron entrenados en combate urbano en una base militar y llevarán rifles de asalto alemanes diseñados para operaciones militares.
Los obreros y los pobres de Juárez son el blanco directo del despliegue militar. Desde junio de 2009, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua investigaba 2 mil 500 casos reportados de tortura que involucraban a personal militar y policías federales. El activista veterano Géminis Ochoa, líder de la Liga de Comerciantes Ché Guevara, fue asesinado mientras organizaba una manifestación contra los abusos a vendedores por parte del ejército. Al menos siete profesores universitarios han sido asesinados; todos estaban involucrados en el activismo social o sindical. En mayo de 2009, el Dr. Manuel Arroyo Galván, catedrático de sociología de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez que realizaba una activa labor en pro de los derechos de los obreros en las maquiladoras, fue asesinado de seis tiros en la cabeza en el centro de Juárez.
México, como otros países latinoamericanos dependientes del imperialismo de EE.UU., nunca ha sido una democracia burguesa estable. Su ejército (el tercero más grande en América Latina), no está diseñado primordialmente para combatir en el extranjero, sino para reprimir a la población, como deja en claro la campaña de 15 años contra los zapatistas en Chiapas. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en gran parte de América Latina, el ejército mexicano ha hecho lo que el gobierno civil ha querido desde finales de la Revolución Mexicana. Bajo el régimen del PRI, la bota sangrienta del estado se vio en el asesinato y la desaparición de miles de izquierdistas, obreros y campesinos combativos. En la masacre de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, las fuerzas gubernamentales asesinaron a unos mil manifestantes estudiantiles en la Ciudad de México. Durante la extendida guerra sucia contra la izquierda, que abarcó desde fines de la década de 1960 hasta principios de la de 1980, al menos 2 mil personas fueron desaparecidas o asesinadas. Hoy en día, la clase dominante mexicana no enfrenta una amenaza significativa de la izquierda, que opera en su mayoría a la sombra del PRD.
El dramático incremento en el papel que desempeñan actualmente los militares sólo hará crecer el número de víctimas del terror estatal. Los oficiales del ejército han sido colocados al mando de varias fuerzas policiacas municipales y estatales. Los militares operan retenes en calles y carreteras, en tanto que las ciudades son patrulladas por soldados en camionetas con armas automáticas que apuntan a diestra y siniestra. Muchas de las ciudades bajo ocupación son centros industriales con una historia de combativas luchas obreras. Los abusos del ejército —que incluyen cateos y arrestos sin motivo, violaciones, abuso sexual, tortura y muerte— reportados ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos han aumentado de 182 en 2006, cuando Calderón desplegó al ejército, a mil 230 en 2008. Cuando residentes de Monterrey, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa y Veracruz protestaron contra los militares el año pasado, fueron denunciados en los medios burgueses como herramientas de los cárteles.
Frontera NorteSur (4 de septiembre de 2009), un periódico por Internet publicado por la Universidad Estatal de Nuevo México en Las Cruces, señaló: “Conforme se incrementa el número de cadáveres, la violencia se parece cada vez más a la ‘limpieza social’ llevada a cabo por los escuadrones de la muerte de Honduras, Brasil y otras naciones latinoamericanas”. Los críticos del gobierno y los activistas sociales se encuentran entre los blancos. Los periodistas en el norte de México son intimidados y amenazados con frecuencia por revelar la corrupción gubernamental. En el sur de México, los partidarios de los zapatistas han sido torturados con el pretexto de la guerra contra el narcotráfico justo como ha sucedido con los activistas indígenas de Guerrero, un estado con un largo historial de represión estatal asesina en contra de izquierdistas. La revista Proceso (22 de marzo de 2009) describió las áreas militarizadas permanentemente en ese estado como una “estrategia contrainsurgente disfrazada de acción federal contra la siembra de enervantes”. En otras partes de México, han circulado rumores de grupos de vigilantes paramilitares relacionados con la policía, un siniestro recordatorio de la guerra sucia.
¡Ninguna ilusión en el populismo del PRD!
La “guerra contra el narcotráfico” ha sido respaldada por políticos a lo largo de todo el espectro de la política burguesa en México. Evocando los tiempos en los que los gobernantes del país ofrecían ciertos programas sociales y retórica populista de la mano de la fuerza bruta, los dirigentes del PRD como López Obrador culpan a los regímenes neoliberales mexicanos, y especialmente a los del PAN, como causantes de la violencia y el caos, debido a su corrupción y a los recortes en las instituciones estatales. Pero cuando circuló el rumor de que los traficantes planeaban asesinar a Calderón, el PRD cerró filas detrás del Comandante en Jefe, con Carlos Navarrete, líder del PRD en el senado, declarando que: “El estado mexicano debe hacer uso de todos sus recursos y sus fortalezas” (El Imparcial, Hermosillo, 11 de agosto de 2009). El PRD ha implementado por años la “guerra contra el narcotráfico” en la Ciudad de México —por ejemplo, con las redadas en Tepito—.
El grupo reformista Militante, copensadores de la Tendencia Marxista Internacional del fallecido Ted Grant, hace eco de la histeria reaccionaria contra las drogas. Cuando el gobierno estaba planeando reducir las penas por posesión de pequeñas cantidades de drogas —una reforma apoyable aunque mínima— Militante denunció a Calderón desde la derecha, afirmando en un artículo del 2 de mayo de 2009 publicado en su sitio de Internet que “los gobiernos panistas han intentado legalizar las drogas con el objetivo de minar la capacidad organizativa y política de la juventud mexicana”. Esto concuerda perfectamente con la larga historia de posiciones sociales retrógradas de los grantistas a nivel internacional, incluyendo su aclamación al vigilantismo antidrogas en Francia, en donde los jóvenes africanos negros y norafricanos son particularmente perseguidos por la policía (ver el folleto espartaquista de 1994, Militant Labour’s Touching Faith in the Capitalist State [La conmovedora fe en el estado capitalista de Militant Labour]).
En EE.UU., International Socialist Review (julio-agosto de 2009), publicado por la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional), opinaba que, a través de la despenalización, “los miles de millones de dólares desperdiciados en la guerra contra el narcotráfico en México podrían emplearse en reconstruir la economía mexicana para proporcionar la educación y los empleos que los mexicanos necesitan tan desesperadamente. En EE.UU., el dinero podría ser empleado para tratar la adicción a las drogas, en vez del encarcelamiento”. Uno podría pensar que la ISO ha estado fumando alguna sustancia peculiar. Pero el sueño de que los imperialistas que explotan salvajemente a los trabajadores en casa y en el extranjero, y sus subordinados al sur de la frontera, abrirían las puertas de la cárcel y “reconstruirían” la economía que saquean sistemáticamente es ilustrativo del marco de referencia entero de los reformistas: la noción de que el estado burgués puede ser presionado para servir a los intereses de los explotados y los oprimidos.
La súplica reformista de la ISO es un tenue eco del plan ofrecido por el perredista López Obrador, que el pasado marzo apeló en una carta abierta a Hillary Clinton: “Creemos que es un error querer enfrentar el problema de la inseguridad y de la violencia sólo con mano dura, con militares, con cárceles, con leyes más severas y con penas más largas. La solución al flagelo de la delincuencia pasa, necesariamente, por rescatar al Estado, por cambiar el actual modelo económico y por garantizar mejores condiciones de vida y de trabajo a la población”.
Los partidos populistas burgueses como el PRD no pueden mejorar fundamentalmente las condiciones de vida y trabajo de los obreros y los campesinos. Cuando están en el poder, su trabajo es administrar el sistema capitalista de ganancias e imponer sus necesidades contra los trabajadores, en ocasiones agregando algunos programas sociales para tratar de mantener la paz entre las clases. Cuando se enfrenta a obreros, estudiantes y otros que luchan por sus derechos y su sustento, el PRD utiliza la violencia organizada del estado tanto como el PRI o el PAN.
Los llamamientos populistas, ofrecidos como una alternativa al neoliberalismo, sirven para reforzar las cadenas que atan al combativo proletariado mexicano al orden capitalista. Al pregonar que existen intereses comunes en “el pueblo”, el nacionalismo populista oscurece la división irreconciliable de clases entre el proletariado y la burguesía que explota su trabajo para obtener ganancias. Como escribió el GEM en defensa del SME:
“El proletariado posee intereses de clase únicos y una enorme fuerza social, derivados de su posición en el engranaje productivo, que lo llaman a desempeñar el papel dirigente en la consecución de las aspiraciones de todos los pobres y oprimidos mediante su propia emancipación y el establecimiento de un gobierno obrero y campesino. A la clase obrera no le falta ánimo de lucha; pero, mientras ésta se mantenga dominada por la política del populismo nacionalista burgués, será descarrilada hacia las ilusiones en la reforma democrática del capitalismo”.
El GEM lucha para hacer que los obreros combativos y los jóvenes radicales rompan con el PRD y con todas las formas de nacionalismo burgués. Como secciones norteamericanas de la LCI, el GEM, la SL/U.S. y la TLC están dedicadas a la lucha por forjar partidos obreros trotskistas que dirijan la lucha por la revolución socialista del Yukón a Yucatán.■
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/32/narco.html
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2016.05.24 03:40 ShaunaDorothy Amenaza de represión masiva ante repudio a dudosa victoria electoral del PAN - Los ataques del PAN contra los obreros y oprimidos y la lucha por la revolución socialista ¡Romper con AMLO y el PRD burgués! ¡Forjar un partido obrero revolucionario internacionalista! (2 - 2) (Septiembre de 2006)

https://archive.is/yuzVP
La revolución permanente: Una perspectiva para la emancipación de explotados y oprimidos
Los sentidos anhelos democráticos de las masas, como la emancipación nacional y la democracia política, no pueden ser satisfechos bajo el capitalismo. No existe, en la era de la decadencia imperialista, ninguna ala “progresista” de la burguesía, capaz siquiera de romper con los imperialistas. Los marxistas revolucionarios, basados en la perspectiva trotskista de la revolución permanente, no tenemos un programa democrático distinto de uno socialista. En la lucha por demandas democráticas, oponemos el proletariado a la burguesía por el simple hecho de que estas demandas sólo son realizables bajo la dictadura del proletariado y, de hecho, son aquéllas una fuerza motriz para la revolución socialista.
En efecto, sólo la revolución socialista, es decir, la toma del poder por la clase obrera dirigida por el partido obrero revolucionario, arrastrando tras de sí a las masas campesinas y pequeñoburguesas urbanas depauperadas, puede conseguir la genuina emancipación nacional mediante la expropiación de la burguesía nacional, el repudio de la deuda externa y la extensión de la revolución internacionalmente, en particular y obviamente al coloso imperialista estadounidense. De igual forma, la revolución socialista remplazaría la democracia burguesa, que en realidad no es sino una burla y una trampa para los obreros y los pobres, con la genuina democracia para los explotados y los oprimidos, donde los obreros y los campesinos pobres dirigirían los destinos del país a través de los soviets o consejos. La dictadura del proletariado apoyada por el campesinado significa pues la abolición de la propiedad privada, la colectivización y centralización de la economía entera, planificándola para satisfacer las necesidades de la población, bajo la hegemonía política de la clase obrera, y la formación de un estado obrero, es decir, en palabras de Engels, destacamentos especiales de hombres armados para defender este nuevo modo de producción contra la burguesía. La dictadura del proletariado sentaría las bases para el socialismo —que se basa en la abundancia generalizada— y para la emancipación de todos los oprimidos: las mujeres, los campesinos pobres, los homosexuales, los indígenas. Lenin explicó en 1916 (“Respuesta a P. Kíevski”):
“El socialismo conduce a la extinción de todo estado, por consiguiente, también de toda democracia; pero el socialismo puede realizarse solamente a través de la dictadura del proletariado, que combina la violencia contra la burguesía, es decir, contra la minoría de la población, con un desarrollo total de la democracia, es decir, la participación, verdaderamente igualitaria y verdaderamente universal de toda la masa de la población, en todos los asuntos del estado y en todos los complejos problemas referentes a la liquidación del capitalismo.”
¿Por qué es necesaria la hegemonía de la clase obrera? Es cierto que todos los pobres luchan, en uno u otro momento, contra depredaciones particulares ocasionadas por el capitalismo. Pero los campesinos, por ejemplo, luchan por tierra, por vender sus productos al mayor precio posible con el menor costo de producción, etc. En los excepcionales casos en que triunfan, se convierten en pequeños productores que explotan mano de obra. Su interés objetivo está pues en la propiedad privada de la tierra. Aisladas de la clase obrera, sus luchas, por más justas que puedan ser, no irán más allá de los marcos del capitalismo. En cambio, la clase obrera no lucha por conseguirle mercados al patrón, ni por su operación más “rentable”. Lucha colectivamente contra los patrones por mejores salarios, prestaciones y condiciones de trabajo. Los obreros no tienen más que su propia fuerza de trabajo para subsistir, y producen la riqueza de la sociedad colectivamente. Por ello, no tienen como clase ningún interés objetivo en el mantenimiento de la propiedad privada, y su posición estratégica en la industria moderna les da el inmenso poder social de paralizar la economía entera. Además, la clase obrera comparte intereses al nivel mundial. Así, la clase obrera es la única con el interés objetivo de destruir el capitalismo a través de las fronteras nacionales, y su emancipación de las cadenas del capitalismo lleva la semilla de la emancipación de la humanidad entera.
Ahora bien, la lucha económica de la clase obrera, por sí misma, tampoco va más allá de los marcos del capitalismo, sino que se limita a luchas contra patrones individuales para renegociar los términos de la explotación capitalista. Por ello, la conciencia sindical sigue siendo conciencia burguesa. Es necesario introducir la conciencia revolucionaria en la clase obrera: el entendimiento de su propia misión histórica de emancipación universal, y para ello se necesita un partido leninista-trotskista que, armado con la experiencia histórica de la lucha de clases, combata toda influencia ideológica de la burguesía en el proletariado y dirija a las masas en el derrocamiento del estado capitalista.
Para los revolucionarios mexicanos es de extrema importancia combatir la ideología del nacionalismo burgués: el mito de la “unidad” entre explotados y explotadores conacionales y la consecuente aberración chovinista a los extranjeros, como si más allá del Río Bravo no existieran las clases sociales. El futuro de un México obrero dependería, en un sentido muy inmediato, del apoyo de nuestros hermanos de clase estadounidenses, en especial de las doblemente oprimidas masas negras. El internacionalismo proletario no es una vacua declaración de buenas intenciones, sino un reflejo de la realidad económica del imperialismo y una necesidad política para el proletariado. Es fundamental combatir el chovinismo racista que impulsan los gobernantes capitalistas en México tanto como en EE.UU. para mantener enfrentados a los negros con los millones de inmigrantes latinoamericanos, que constituyen un puente humano clave para el proletariado. De ahí la importancia de nuestra campaña por la libertad de Mumia Abu-Jamal, ese activista estadounidense por los derechos de los negros, conocido como “la voz de los sin voz”, sentenciado a muerte en un proceso totalmente amañado y racista. Ésta, entre otras muchas causas, además de su justeza intrínseca, proporciona un vehículo concreto para combatir el chovinismo y estrechar los vínculos entre los obreros del mundo.
Los bolcheviques mostraron el camino
La Revolución de Octubre de 1917 —que confirmó plenamente la revolución permanente de Trotsky— es la experiencia fundamental para los revolucionarios. A principios del siglo XX había una discusión clave para comprender qué tipo de revolución sería la rusa. Las diferencias entre los distintos grupos llevarían al cabo del tiempo a que se enfrentaran, literalmente en las barricadas de la revolución, bolcheviques y mencheviques, mientras que Trotsky se unió a los primeros.
Los mencheviques contraponían las tareas democráticas de la venidera revolución en el atrasado imperio zarista con la revolución socialista en un esquema que se conoce como la “revolución por etapas”. En otras palabras, sostenían que la revolución debería conducir a la burguesía al poder y habría que esperar el pleno desarrollo del capitalismo para entonces hablar de revolución socialista, en algún futuro indeterminado; así, explícitamente subordinaban el proletariado a la burguesía liberal. Los bolcheviques de Lenin descartaban cualquier capacidad revolucionaria de la mezquina burguesía rusa y asignaban el papel dirigente al campesinado y el proletariado a través de una fórmula algebraica, la “dictadura democrática del proletariado y el campesinado”, que no preveía aún la relación entre estas dos clases, es decir, no afirmaba de antemano cuál de las dos sería hegemónica. Desde 1905, con base en la experiencia de esa primera Revolución Rusa, Trotsky señaló que toda la historia del desarrollo capitalista mostraba que el campesinado era incapaz de desempeñar un papel revolucionario independiente. Observó que, en las condiciones de la Rusia del siglo XX, sólo el proletariado podía desempeñar ese papel revolucionario dirigente. Que la revolución tendría fines democrático-burgueses nadie cuestionaba, pero la clase obrera no podría detenerse ante las tareas puramente democráticas, sino que tendría que pasar inmediatamente a las socialistas —esencialmente, la abolición de la propiedad privada y la planificación económica—, adquiriendo así la revolución su carácter “permanente”.
Esto fue exactamente lo que sucedió en 1917. Pero, por supuesto, no sucedió mecánicamente. Fue necesaria una lucha continua por parte del Partido Bolchevique en los soviets y, de hecho, incluso dentro del partido mismo, especialmente por parte de Lenin y de Trotsky, para resistir la presión de las capas más atrasadas del proletariado hacia la adaptación a la “democracia” burguesa y, finalmente, para movilizar a la clase obrera hacia el derrocamiento revolucionario del orden burgués. La Revolución de Febrero de 1917, llevada a cabo totalmente por la clase obrera, condujo a la abdicación del zar y a la formación de una república burguesa, comandada por el Gobierno Provisional, que cambió varias veces de dirigentes en el curso de apenas unos meses. La oposición tajante de Lenin al gobierno burgués, en contraste con el conciliacionismo de los mencheviques y populistas socialrevolucionarios (un partido basado en el campesinado), pavimentó el camino para la toma del poder.
Al principio, la dirigencia bolchevique en Rusia (Lenin estaba aún en el exilio) se adaptó al gobierno burgués, especialmente Stalin, quien sostenía en marzo de 1917:
“Es menester sostener la acción del Gobierno provisional, mientras éste dé satisfacción a las reivindicaciones de la clase obrera y de los campesinos revolucionarios en la revolución en curso.”
Este “apoyo crítico” a un gobierno burgués es esencialmente por lo que propugnan hoy quienes siguen al PRD “desde la izquierda”.
Al regresar a Rusia, Lenin llevó a cabo una lucha tajante dentro del Partido Bolchevique para cambiar radicalmente su orientación. Lenin explicó en sus “Tesis de Abril” de 1917:
“Ningún apoyo al Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de todas sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones [territoriales a raíz de la Primera Guerra Mundial interimperialista]. Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria ‘exigencia’ de que deje de ser imperialista...
“No una república parlamentaria...sino una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba.”
Aunque el Partido Bolchevique nunca adoptó formalmente la teoría de la revolución permanente, la perspectiva de Lenin, abandonando su vieja consigna de la “dictadura democrática de obreros y campesinos”, confluía exactamente con la de Trotsky.
Movilizando al campesinado pobre, que representaba un 80 por ciento de la población, tras el proletariado industrial, la Revolución de Octubre de 1917 abolió la propiedad privada, es decir, colectivizó la economía, centralizándola y planificándola bajo la democracia obrera, para avocarla a la satisfacción de las necesidades de la población. Estableció también el monopolio estatal del comercio exterior, para contrarrestar la rapiña económica de las potencias imperialistas. Sobre esta base proletaria, resolvió las cuestiones democráticas que ningún gobierno burgués hubiera podido resolver. El joven régimen soviético otorgó plenos derechos a las mujeres —incluido el aborto libre y gratuito—, abolió la propiedad privada sobre la tierra, desconoció la inmensa deuda externa zarista, otorgó plenos derechos a los homosexuales, etc. En breve, sentó las bases para la transformación de Rusia de un país atrasadísimo, baluarte histórico de la reacción, en una potencia económica, científica y militar y en un modelo a seguir para los explotados y oprimidos del mundo.
Los bolcheviques sabían que su revolución sólo podía sobrevivir con la ayuda del proletariado de Europa occidental, y veían la Revolución Rusa como un preludio de la revolución proletaria en Occidente. En 1919 lograron dar realidad organizativa a su lucha constante por el forjamiento de un partido mundial para la revolución socialista mediante la fundación de la Internacional Comunista o III Internacional. Pero la Revolución Rusa se vio aislada debido a la derrota de revoluciones en Europa occidental ante el sabotaje de la socialdemocracia y la inexperiencia de los jóvenes partidos comunistas. Además, la economía y la clase obrera rusa misma estaban devastadas tras la masacre imperialista de la Primera Guerra Mundial y, posteriormente, la Guerra Civil, donde las intentonas burguesas e imperialistas por derrocar el régimen soviético fueron derrotadas al costo de millones de vidas de obreros y campesinos, incluyendo a gran parte del proletariado revolucionario que llevó a cabo la Revolución de Octubre. Esto dio pie al surgimiento y la consolidación de la casta burocrática estalinista, que abandonó el programa bolchevique e impuso en su lugar el mito reaccionario de la “coexistencia pacífica” con el imperialismo y el dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, traicionando oportunidades revolucionarias alrededor del mundo. Al final, los herederos de Stalin regresaron la Unión Soviética a los imperialistas en la contrarrevolución de 1991-92. Los espartaquistas defendimos incondicionalmente contra el imperialismo y la contrarrevolución a la URSS y los estados obreros nacidos burocráticamente deformados de Europa oriental hasta el final, al tiempo que luchábamos por una revolución política proletaria que echara a las burocracias dirigentes e instaurara la genuina democracia obrera soviética. La misma política aplicamos hoy a los estados obreros deformados de Corea del Norte, Cuba, China y Vietnam.
La LTS: “Profundizar y extender” la lucha perredista
El nítido contraste entre nuestras posiciones y las de otros grupos de la izquierda ayudará a esclarecer el contenido del trotskismo genuino. La mayoría de los grupos que se reclaman marxistas se han adaptado, de una u otra forma, al perredismo, justificando su política con variaciones de la trillada frase de “acompañar a las masas en su experiencia”. Lo que la clase obrera necesita no es compañía, como si se tratara de un enamorado nostálgico; lo que necesita es una dirección revolucionaria.
Tomemos primero el caso de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Para poner las cosas en su justo contexto, lo fundamental al discutir el programa de este grupo es recordar que apoyaron la contrarrevolución capitalista en la URSS y Europa oriental, y hoy sostienen que China es capitalista, desembarazándose así de la defensa de la Revolución de 1949. ¿Qué tipo de trotskistas apoyan una contrarrevolución capitalista? La respuesta es muy sencilla: ninguno. En México, la LTS se ha sumado a la campaña perredista por llevar a AMLO al poder. Esto no debería ser una sorpresa. Antes de las elecciones llamaban a no votar por AMLO ni por el PRD, pero, al mismo tiempo, se sumaron explícitamente a “la otra campaña” zapatista, cuyo programa no es más que una versión pequeñoburguesa del populismo nacionalista burgués del PRD, totalmente circunscrita a los marcos del capitalismo, y que trata de empujar a éste hacia la izquierda. Como escribimos en Espartaco No. 25 (primavera de 2006):
“Los espartaquistas nos solidarizamos con la lucha del campesinado indígena contra las ancestrales opresión y miseria y llamamos a los obreros a defender al EZ contra la represión estatal y paramilitar. Sin embargo, no abrazamos el zapatismo, sino el programa del marxismo revolucionario —dos perspectivas del mundo contrapuestas—.”
En el número más reciente de su periódico, Estrategia Obrera No. 52 (30 de julio de 2006), la LTS sostiene que “Como socialistas debemos hacernos parte de este movimiento democrático de las masas. Solo [sic] evitando toda posición sectaria podremos marcar sus limitaciones apostando a que tome un curso independiente del PRD.” Según ellos, es “sectario” no sumarse al movimiento perredista, es decir, burgués, por sentar a AMLO en la famosa silla. Y sin embargo, ¡balbucean sobre la “independencia política y organizativa del PRD y de AMLO”! Retomando el llamado perredista, afirman que “debemos ir más allá del llamado del PRD a conformar ‘comités de difusión’, ya que es insuficiente y limitado. Los comités deben darse como objetivo profundizar y extender la organización y la lucha concurriendo a las colonias, las fábricas y los centros de trabajo y de estudio...” ¡Pero el propósito de estos “comités de difusión” es extender la popularidad del caudillo López Obrador! En realidad, como los zapatistas, el objetivo de la LTS es imprimir un curso más “combativo” al PRD.
En una polémica contra el Partido Obrero Socialista (POS, que se dedicó durante el último par de años a juntar firmas para obtener su “registro”, es decir, un jugoso subsidio del estado capitalista, y, como era de esperarse, conservarlo es lo único que parece importarle), la LTS sostiene:
“Partimos de la definición de Trotsky, en cuanto a que las demandas democráticas pueden ser un motor de la movilización en tanto conserven su fuerza vital, lleven a confrontar con la dominación burguesa y no sean una trampa. Es por eso que, mientras apoyamos la justa demanda de conteo voto por voto, decimos que las instituciones del régimen no garantizarán una ‘institución electoral transparente’ favorable a los trabajadores, ni mucho menos comicios verdaderamente democráticos. Es por eso que luchamos por una Asamblea Constituyente libre y soberana...”
Esto es una vulgar tergiversación de la perspectiva trotskista de la revolución permanente. Las protestas recientes, por sí mismas, no “llevan a confrontar con la dominación burguesa”, sino que se basan totalmente en el apoyo al PRD burgués, lo cual es ciertamente una trampa. No se trata de combatir ilusiones en una “institución electoral transparente” (¡el IFE!), que en realidad ni siquiera los perredistas tienen (aunque tal vez el POS sí, habiendo adquirido gran aprecio por sus puntuales tortibonos), sino las ilusiones en el PRD. En realidad, las demandas democráticas de la población son una fuerza motriz para la revolución socialista sólo en la medida en que la vanguardia obrera logra oponer el proletariado a la burguesía en la lucha por las mismas.
La LTS termina su polémica:
“Lamentablemente, el POS no plantea que sólo una Asamblea Constituyente basada en la movilización revolucionaria de las masas democratizará el país y le adjudica a las instituciones la capacidad de reformarse en favor de los trabajadores y campesinos.”
Cual cura de pueblo, la LTS condena al infierno a sus feligreses por el pecado que ambos comparten; asignar a una asamblea constituyente, es decir, un parlamento burgués, la democratización del país en favor de los explotados y oprimidos significa precisamente adjudicarle al régimen capitalista “la capacidad de reformarse en favor de los trabajadores y campesinos”.
El GI: Centristas en un mundo raro
Mención aparte merece el Grupo Internacionalista (GI), formado hace una década por ex espartaquistas desertores del trotskismo. El GI vive, como dice la canción, en un mundo raro. Desorientado por la contrarrevolución en la URSS se ha dedicado fervorosamente a negar que la contrarrevolución haya tenido algún efecto significativo en la conciencia de la clase obrera, esencialmente, que nada ha cambiado en las luchas sociales desde los años 70 o incluso más atrás. Esto los ha llevado a adaptarse a fuerzas de clase ajenas al proletariado, buscando atajos a la construcción de un partido leninista-trotskista de la vanguardia obrera.
En México, la política del GI se caracteriza por su renuncia a la perspectiva de la revolución permanente y por su adaptación a la conciencia actual de la clase obrera. Según ellos, el principal obstáculo en México a la revolución obrera es un fantasmagórico “frente popular” en torno al PRD. El “frente popular” es un término acuñado por los estalinistas para encubrir la subordinación de los partidos comunistas alrededor del mundo a las burguesías nativas, siguiendo el esquema menchevique de la “revolución por etapas”. El frente popular no es una táctica, sino el mayor de los crímenes, que ha conducido a derrotas sangrientas de la clase obrera. Pero no es sinónimo de toda y cualquier forma de colaboración de clases. Se refiere a la subordinación política de los partidos de masas de la clase obrera a los capitalistas, generalmente con el propósito de administrar el estado burgués. En México nunca ha existido tal partido de la clase obrera, ni siquiera un partido obrero-burgués reformista al estilo del laborismo británico. La clase obrera mexicana, desde su etapa inicial en los años 20, ha estado atada a las alas nacional-populistas de la burguesía, y no ha llegado al entendimiento de la necesidad de su propio partido —es decir, a una conciencia de clase elemental—.
El GI invoca la existencia de un frente popular en torno al PRD para embellecer la conciencia actual de la clase obrera, negando el obstáculo ideológico fundamental del nacionalismo burgués y las ilusiones en la reforma democrática del estado capitalista. El GI es incapaz de lidiar con el hecho de que los obreros ven al PRD burgués como su dirección.
Así, el ascenso del populismo y la polarización social en México han empujado al desorientado GI cada vez más lejos en su abandono del trotskismo. El GI rechaza la lucha por la defensa de derechos democráticos, renunciando así a la revolución permanente. En su más reciente publicación (El Internacionalista/Edición México No. 2, agosto de 2006), este grupo centra una polémica contra nosotros en el hecho de que nos opusimos al desafuero de López Obrador el año pasado. Ellos, en los hechos, apoyaron los designios de Fox, pues se oponen “al fuero ejecutivo, que exime a los gobernantes capitalistas de ser enjuiciados por sus actos oficiales (a diferencia del fuero parlamentario, que tiene el propósito [¡!] a [sic] proteger a los legisladores de la intimidación gubernamental).” Así, según la lógica del GI, al despojar al populista López Obrador del fuero, ¡el neocristero Fox estaba llevando a cabo una medida realmente democrática!
Nosotros no tomamos posición sobre tales preceptos de la legislación burguesa en abstracto, sino con base en los intereses de la clase obrera en cada caso concreto. Como explicamos en un volante del 7 de abril de 2005:
“Los comunistas...nos oponemos al desafuero de Andrés Manuel López Obrador, sin darle ningún apoyo político. El intento de Fox y sus cómplices del PRI por impedir que un candidato nacionalista burgués contienda en las elecciones es un golpe contra los derechos democráticos de la población... Al oponernos al desafuero defendemos el derecho de nuestra clase a organizarse y a luchar contra el conjunto de la clase capitalista.”
—“¡Abajo el desafuero de López Obrador! ¡Romper con el PRD y los demás partidos de la patronal! ¡Por la independencia política de la clase obrera!”
Los argumentos del GI respecto al fuero en sí mismo, abstraído de las condiciones reales del ataque foxista, no son más que una absurda excusa para justificar el hecho de que le dieron la espalda a la lucha en defensa de los derechos democráticos de la población. La línea que pretende presentar como “archirradical” (presumiblemente para adaptarse a la política del medio estudiantil zapatista de la UNAM) es en realidad profundamente derechista, y no es coincidencia que las grotescas contorsiones que se ve obligado a hacer para justificarla acaben lavándole la cara a Fox mismo.
Un precedente fundamental para este tipo de ataques derechistas viene precisamente de la Revolución Rusa de 1917. El dirigente del último Gobierno Provisional burgués, el populista Aleksandr Kerensky, trató de fraguar un golpe de estado contra los soviets al lado del archirreaccionario general Kornílov. Ante la impotencia de aquél, en agosto-septiembre Kornílov terminó llevando a cabo su intentona no sólo sin Kerensky, sino de hecho contra él y contra los soviets. Los bolcheviques hicieron un bloque militar con Kerensky contra Kornílov sin aflojar un milímetro su oposición al primero. Lenin argumentó dentro del Partido Bolchevique:
“¿En qué consiste, pues, nuestro cambio de táctica después de la rebelión de Kornílov?
“En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Kerensky. Sin aflojar un ápice nuestra hostilidad hacia él, sin renunciar a la tarea de derrocar a Kerensky, decimos: hay que tener en cuenta la situación actual. No vamos a derrocar a Kerensky ahora. Encararemos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, señalaremos al pueblo (que lucha contra Kornílov) la debilidad y las vacilaciones de Kerensky. Eso también se hacía antes. Pero ahora pasa a ser lo fundamental; en esto consiste el cambio.”
El GI niega vociferantemente que esta experiencia tenga alguna validez hoy día. En esencia, argumenta que la campaña del desafuero no era más que una rencilla interburguesa en la que la clase obrera no tenía lado y afirmaba hace más de un año de la manera más estúpida: “Cuando la LCI hoy dice defender los derechos democráticos al apoyar la inmunidad legal de López Obrador [¡!], cuando pretende que los imperialistas favorecen a Fox sobre AMLO, están repitiendo la propaganda electoral del PRD y participando en su campaña” (El Internacionalista No. 5, mayo de 2005). Cuesta trabajo pensar que el GI cree sus propias palabras. En su nuevo artículo afirma:
“Pero si la lucha trasciende el ámbito del circo electoral, si el estado capitalista proclama a un ganador por medio de un fraude masivo, imponiendo al candidato de un régimen que sólo puede mantenerse en el poder mediante la represión de mano dura, si en lugar de gigantescas pejemarchas hay protestas masivas en contra de acciones que apunten en la dirección de una dictadura militar policíaca, los revolucionarios proletarios deben convocar a una movilización proletaria en contra de la amenaza bonapartista.”
Para este propósito, el GI lanza también llamados por “comités de defensa obrera” y por la preparación de una “huelga nacional contra el gobierno asesino” en antelación a lo que ven como una inminente “guerra civil”, al tiempo que señala con un dedo acusador a quienes llaman por “defender el voto”. Ciertamente, la profunda polarización actual y la división dentro de la burguesía misma plantean la amenaza de la represión generalizada. Al GI le ha tomado más de un año, con manifestaciones de millones de personas y constantes ataques y amenazas foxistas, reconocer este hecho. El punto es que la lucha en defensa de los derechos democráticos de la población no se contrapone a la defensa de la clase obrera contra una amenaza bonapartista; en realidad, son una y la misma cosa. Los obreros mexicanos no son indiferentes al resultado de la presente disputa entre sus gobernantes. Si López Obrador ganó la elección, los comunistas defendemos su derecho democrático a asumir el cargo. Pero no sumamos nuestras fuerzas al bloque político perredista, sino que defendemos los derechos democráticos por medios proletarios.
En 1916, el bolchevique Iuri Piátakov (P. Kíevski) descartaba la lucha por demandas democráticas como una desviación de la lucha por el socialismo. Lenin le respondió:
“El capitalismo en general y el imperialismo en particular trasforman la democracia en una ilusión, y al mismo tiempo, el capitalismo engendra aspiraciones democráticas en las masas, crea instituciones democráticas, agudiza el antagonismo entre la negación imperialista de la democracia y la aspiración de las masas a la democracia. El capitalismo y el imperialismo pueden ser derrocados solamente por la revolución económica. No pueden ser derrocados por trasformaciones democráticas, aun las más ‘ideales’. Pero un proletariado, no educado en la lucha por la democracia, es incapaz de realizar una revolución económica.”
—“Respuesta a P. Kíevski”
Descartar las aspiraciones democráticas de las masas significa pues rechazar la revolución permanente y, por tanto, la lucha por el socialismo. En realidad, las posturas supuestamente “archirradicales” del GI son un mero artilugio para esconder su adaptación al PRD. En efecto, el GI necesita mucha desvergüenza para hablar de “comités de defensa obrera” que, según ellos, serían la generalización de las luchas de los obreros de Sicartsa y los maestros de Oaxaca: ¡el GI ni siquiera defendió al sindicato minero ante el ataque estatal! Acorde con su adaptación perredista, este grupo sostiene que los sindicatos afiliados al PRI —como el sindicato minero— no son organizaciones obreras, sino “el enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México No. 1, mayo de 2001) —lo cual, por cierto, también atañería al SNTE y su Sección 22 en Oaxaca—. Por extraña coincidencia, según ellos los únicos sindicatos obreros en México son los sindicatos atados al PRD. Así, en sus publicaciones recientes han dedicado páginas y páginas a dos columnas a documentar las traiciones de las burocracias presentes y pasadas del sindicato minero para justificar el vergonzoso hecho de que ni siquiera fueron capaces de defenderlo en medio de una dura lucha de clases.
La política del GI es fundamentalmente impresionista, guiada por lo que es popular en el momento y encubriendo sus posturas derechistas con hueca fraseología “ortodoxa”. En noviembre de 2000, el GI retrataba al populista venezolano Hugo Chávez como un mero títere de la bolsa de Caracas y de los imperialistas y minimizaba los peligros de una intervención imperialista estadounidense, así como los lazos orgánicos de la federación sindical CTV con la burguesa Acción Democrática (AD) y sus contactos históricos con los frentes “laborales” de la CIA en Latinoamérica. En aquel entonces, el GI no describía a la CTV como corporativista, a diferencia de su línea sobre los sindicatos afiliados al PRI en México. Durante más de dos años el GI mantuvo un silencio sepulcral ante los frecuentes “paros” patronales contra el gobierno de Chávez, e incluso ante el intento de golpe “made in USA” de abril de 2002. Finalmente, habiendo olfateado hacia dónde sopla el viento, a partir del otoño pasado el GI se ha apresurado a ubicarse en el flanco izquierdo del club de fans de la Revolución Bolivariana, y ahora embellecen a la UNT —una central sindical establecida bajo la tutela de Chávez— al tiempo que consignan a la CTV al basurero.
El GI nos acusa de que “la lógica de [nuestra] política del año pasado debería llevar al GEM a unirse a la LTS y otras organizaciones en la cauda del movimiento ‘antifraude’.” “La lógica de la política” del GEM está dictada por la perspectiva de la revolución permanente. No se puede decir lo mismo del GI. No es casualidad que este grupo se ha rehusado consistentemente, tanto en 2005 como en 2006, a distribuir su propaganda en las inmensas movilizaciones perredistas, a las que asistieron al menos decenas de miles de obreros y jóvenes. Las pretenciosas afirmaciones del GI de que ellos y sólo ellos han “nadado contra la corriente” ante la polarización social que vive el país son una triste broma. En realidad, son incapaces de combatir las ilusiones de la clase obrera en el populismo, invocando en cambio fantasmagóricos “frentes populares” y descartando a gran parte de los contingentes pesados del proletariado por estar afiliados al partido burgués equivocado.
¡Reforjar la IV Internacional!
El 30 de julio, un pequeño equipo de espartaquistas distribuía su prensa trotskista en el Hemiciclo a Juárez, entre dos millones de férreos partidarios de López Obrador. Cuando éste empezó a hablar (a través de las “megapantallas”), uno de los manifestantes, subido a un poste, gritó a los demás: “¡Cállense, que está hablando el jefe!” Siguió un silencio casi absoluto, interrumpido sólo por los vivas tras su discurso. Esto debería dar una idea de lo que significa en realidad “nadar contra la corriente”, en el curso de la lucha por ganar gente a la perspectiva del marxismo revolucionario. Aquel día distribuimos más de un centenar de ejemplares de Espartaco a los obreros y jóvenes más abiertos a la propaganda marxista.
La sociedad mexicana parece un polvorín a punto de estallar, pero he aquí el problema fundamental: el proletariado está fuertemente atado ideológicamente al PRD burgués. Es necesario intervenir en la lucha de clases y social con el programa del marxismo revolucionario, luchando por romper esas ataduras. Sólo así se podrá construir un partido leninista-trotskista para dirigir a la clase obrera al poder. A la que nos hemos comprometido es una tarea enorme. Romper las cadenas ideológicas que atan a la clase obrera a sus explotadores significará muchos años de trabajo arduo. Pero no hay otro camino.
Trotsky escribió en el documento de fundación de la IV Internacional:
“Mirar la realidad de frente, no ceder a la línea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obstáculos; ser exacto tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar el programa propio en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acción: tales son las reglas de la IV Internacional.”
Tales son también las reglas que rigen el programa y el actuar de los espartaquistas. Como sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), luchamos por reforjar la IV Internacional de Trotsky sin otro interés, sin otro objetivo que dirigir al proletariado a la toma del poder estatal mediante la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/26/pan.html
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2014.11.14 19:40 Carloscarbonell SER O NO SER, ESTA ES LA CUESTION AHORA

Creo que en principio todos los que estamos en PODEMOS asumimos el ideario político que plantea, lo asumimos de momento como una hipótesis de lo que se ha dicho y escrito se llevara a la práctica.
Las diferencias las primeras diferencias profundas e importantes, diría que más que importantes decisivas y que pueden llevar a que PODEMOS nazca muerto como proyecto que quedo abortado por su propia actuación, ha surgido en los temas organizativos.
Hasta la Asamblea se actuaba con unos portavoces y digamos una no formal comisión gestora que hacia lo que quería, que no eligió nadie y que se esperaba que pusiera las bases de conformar el esquema organizativo de PODEMOS bajo las premisas de participación ciudadana, listas abiertas, participación de abierta de todos los ciudadanos que quisieran participar y para ello se partía de un instrumento de base los círculos.
Posteriormente y una vez el esquema organizativo en funcionamiento se concretaría la actuación política definida a grandes rasgos sobre la que se inició todo el proceso.
Las ideas de actuación política adelantadas pendientes de pulir y definir y el esquema organizativo planteado han tenido la consecuencia de atraer a la sociedad víctima del 30 años de gobierno de una casta que solo ha servido a sus intereses, provocando con la corrupción generalizada, el empobrecimiento galopante del país, la destrucción del mal llamado del bienestar, el sumir en el paro al 25% de la población según cifras oficiales, mucho mayor en realidad pues se contabilizan contratos que son una ofensa a la dignidad y al sentido común.
Esta atracción se ha convertido en una expectación por el proyecto que estaba naciendo y en unos resultados en las encuestas de opinión que han puesto a temblar a toda la clase dirigente del país y que ha ocupado grandes espacios en los medios de comunicación.
Hasta la Asamblea todo era como Alicia en el País de las Maravillas, todos a una como en Fuente Ovejuna, pero nada más iniciarse esta salió a la superficie lo que es normal que salga en cualquier organización que parte de las premisas de PODEMOS en cuanto a la libertad de participación y derechos de todos los ciudadanos no solo de los afiliados.
En este momento se demostró la incapacidad de dialogar, de escuchar, de atender las opiniones de unos y otros para llegar a posiciones y propuestas comunes sobre todo por parte de CQP. Y esos portavoces o comisión gestora al amparo del control del incipiente aparato y de la publicidad que les dio su aparición en los medios, sin que nadie les rebatiera una representación que no tenían decidieron como una secta al estilo de la “banda los cuatro” en China imponer sus ideas y personas a la totalidad de PODEMOS, que no olvidemos consta de militantes+simpatizantes+todo ciudadano que quiera participar en un momento dado, utilizando los medios que les daba el control de un aparto que ellos en secreto crearon pero que no existía porque nadie lo había elegido, ni siquiera se había hablado de la necesidad o no de crearlo, imponer a rajatabla, sus ideas desde una forma organizativa demagógica que eso es verdad fue votado ampliamente pero a través de vías torticeras, de modo que cada circulo o grupo e incluso individuo avalado por su círculo podía ´presentar tres propuestas y estas se debían votar en forma abierta y por separado.
El grupo Claro que Podemos en adelante CQP cambio las reglas del juego “de facto” e impuso un sistema de votación totalmente distinto, pues si votabas una de sus tres propuestas estabas obligado a votar las tres o no votar ninguna un todo o nada, un órdago planteado al amparo de que gracias a los digámosle cargos provisionales que se atribuyeron sin que nadie les dijera nada pero tampoco delegara o les eligiera y que comportaron el éxito de las europeas eran los únicos conocidos, el resto de propuestas algunas antagónicas con los planteamientos de CQP, la mayoría, se presentaron de forma atomiza y presentadas por militantes y Círculos que al no haber contado con la proyección mediática que se auto procuraron con la autocomplacencia confiada del resto que se lo permitió, arrasaron consiguiendo un más de un 80% de votos contra como mucho y si no recuerdo mal un 2% de las propuestas que más cerca de ellos quedaron.
Aprovecharse de una situación de facto que se les permitió crearla por exceso de confianza o indolencia que también la hubo por parte del resto podría considerarse con buena voluntad licito, y más con el ambiguo posicionamiento del único grupo que podía en mayor o menor medida enfrentarse a ellos en una mínima igualdad de condiciones, el grupo que tenía como persona más conocida a Pablo Echenique.
Bien afrontaban con sus planteamientos y normas, votadas por la irregular forma explicada, las elecciones a la Secretaria General, al Consejo Ciudadano y la comisión de garantías, pero las normas que ellos mismos impusieron hablaban de los que había sido la base de PODEMOS, la transparencia, la libre participación y las listas abiertas, esto no se atrevieron a cambiarlo, pero en realidad usando el poder que ya habían reforzado con la imposición, no se puede llamar de otra manera visto el proceso seguido., no cumplieron ni sus propias reglar, pues en las votaciones que hoy todavía se están realizando se sacaron de la manga las listas plancha muchos más cerradas, herméticas, antidemocráticas y coartadoras de la libertad que las propias listas cerradas que tanto critican y en cuyo rechazo se fundamenta PODEMOS, pero todo en forma de hechos consumados, abrías la candidatura de CQP e intentabas, incluso en estos momentos alguien lo intentara, votar a alguno de sus miembros y automáticamente habías votado a toda la lista que llevaba el numero justo de candidatos para obtener el 100% de los puestos a cubrir, desde la Secretaria general, al Consejo Ciudadano y la Comisión de Garantías, si te dabas cuenta podías evidentemente rectificar el voto de lo contrario pensando que habías votado a una persona habías votado a la totalidad de candidatos que CQP presentaba.
Se ocuparon de crear la ceremonia de la confusión en la presentación de las otras candidaturas, si bien es cierto que nadie se ocupó, engañados en el aire de falsa libertad que vendieron los dirigentes de CQP o la “banda de los cuatro” es lo mismo, de agruparlas, y agravado por la equivocada, aunque licita, decisión de Pablo Echenique de retirarse de tal mascarada, pues el votante se veía obligado a bucear en un océano oscurecido, repleto de laberintos creado deliberadamente por el aparato controlado por CQP bajo el nombre de Equipo Técnico, para conocer las otras candidaturas y el curriculum de los candidatos, cosa te ocupaba siendo un lector rápido y hábil buceador en las intrincadas aguas de la WEB que PODEMOS creó al efecto, combinando para mayor confusión con PLAZA, FACEEBOOK, APPGREE, una infinidad de horas, hay quien se quemó los ojos y votó con la escasa información de la que dispuso después de un arduo trabajo, otros supongo que han votado a groso modo en base a líneas generales, o la primera candidatura que presentaba propuestas y candidatos de su intereses, sin pasar más allá, repito que hacia falta mucho tiempo y una paciencia superior a la de JOB por la forma en que se planteó por parte del equipo técnico(al servicio de la banda de los cuatro) llegar a tener conocimiento de todas las candidaturas.
No hay que ser un lince ni clarividente o adivino para anticipar el resultado de estas elecciones un calco de las anteriores organizativas y que se traducirá en un control total y absoluto de todos los órganos de PODEMOS por parte de la candidatura de CQP al servicio de la “banda los cuatro” a la que ya es hora de poner nombres: Pablo Iglesias, Iñigo Erejon, la Sra. o Srta. Bescanso y el Sr. Monedero, convertidos de facto en un directorio del más puro corte estalinista que impondrá su voluntad como lo ha hecho hasta ahora con mano de hierro y sin ningún escrúpulo.
Podemos nunca ha ocultado que más o menos ha bebido delas fuentes que desencadeno el movimiento de Hugo Chavez en Venezuela, y que se extendió a Ecuador por medio de Rafael Correa, Bolivia con Evo Morales, ya más alejado del modelo Brasil con Lula da Silva, y ahora también Uruguay con Mujica.
Estos movimientos que han llegado al poder unos con más éxito que otros, un fracaso en Venezuela ya que todo se ha basado en el uso de la riqueza Petrolera sin crear la mas mínima infraestructura y que con la muerte de Hugo Chávez y el desafortunado sucesor Maduro y el derrumbamiento de los precios del Petróleo, se ha hundido de la forma más estrepitosa, Ecuador donde más o menos ha tenido un relativo éxito y se ha producido un avance de las clases más desfavorecidas a pesar de le fuerte oposición de las antiguas clases dirigentes llamadas allí “pelucones” y hasta a que en Guayaquil ciudad de nacimiento del Presidente Correa este ha sido declarado persona “non grata”, todo y así más o menos ha funcionado, en Bolivia el éxito ha sido mayor pero en base a la discriminación de la sociedad entre indígenas y criollos ya que Morales es Indígena y se refiere a sus compatriotas Indígenas como hermanos y a los criollos como ciudadanos, pero ha habido avances importantes.
Mujica en Uruguay quizá es el ejemplo más claro de buen funcionamiento del proyecto, ejemplar hasta el momento.
Y Brasil ya dije antes que era atípico pues partía de bases de aceptación total del sistema pues pareció que obtenía resultados brillantes que hoy parece ser que se confirman como flor de un día.
Pero en cada uno de estos países no se engañó a la población como hace PODEMOS se planteó una forma de participación clara en la que nadie se llevó a engaño y parece ser que la mayoría de la población, hasta en Venezuela, apoya el nuevo sistema por ser más justo y equitativo.
En vista a estas experiencias personalmente no soy refractario a los modelos organizativos empleados basados en sistemas de organización tradicionales, ni soy refractario al que propone CQP quizá es el mas efectivo, a lo que si soy refractario es que CQP con su “banda los cuatro” al frente ha impuesto el modo y sistema de funcionamiento mediante engaños, ocultaciones, mal uso del de una confianza que han puesto al servicio de sus únicos intereses, y ese engaño no se ha producido a los militantes que siendo grave ellos verían lo que hacen, si no que no ha tenido en engañar y sigue engañando a la totalidad de la población que cree que este partido tiene unas normas internas libres y transparentes, cuando en realidad y por medios nada claros lo que tiene es un funcionamiento totalmente oscuro y dictatorial, con lo cual cunado la opinión pública se dé cuenta de ello, de que ha sido víctima de otro engaño, pues tal como han subido las encuestas bajaran, hundiéndose con ello un proyecto que en su inicio era ilusionador, regenerador y que embeleso a la mayoría de la castigada población.
Entonces cual es dilema que planteo en el título, pues que ante esta situación quedan dos opciones tener una postura cómplice con el proceso y sus consecuencias y esperar que la ciudadanía se dé cuenta del engaño lo más tarde ´posible y que se pueda imponer el programa si este no resulta también manipulado, o bien acudir a los medios de comunicación, sean los que sean y hacer público todo el proceso afrontar las consecuencias que esto traiga y evitar la pérdida de confianza de los ciudadanos en cualquier otro proyecto que se les presente y que sea más transparente y limpio del que lamentablemente se está produciendo en PODEMOS.
Las pruebas están todas en Plaza fáciles de recopilar, pruebas indiscutibles del malestar que ha ´producido, las protestas que han despreciados los integrantes de la banda de los cuatro y estoy y estamos, pues hay círculos y militantes que como yo están resolviendo el dilema de callar o tirar de la manta.
Repito los cuatro toda están a tiempo de evitar el desaguisado y abrir los órganos de control y decisión para que realmente sean abiertos y libres, pero mucho me temo que seguirán con el desprecio a la gran cantidad de voces discrepantes e imponiendo su dictatorial voluntad.
La “banda de los cuatro” confía en que al final todo el mundo callara, habrá mal estar interno que se sofocara con métodos dictatoriales que ya han apuntado, represión etc., pero han tirado tanto de la cuerdo que yo creo que quizá no tienen motivos para estar tan seguros a pesar de la gran necesidad que la sociedad tiene de contar con una alternativa al corrupto, ineficaz y desastroso sistema que se nos ha impuesto durante 30 años, en eso confían, pero no estén tan seguros, porque para ir de Guatemala a Guatepeor quizá mejor es quedar en Guatemala y que salga una alternativa más transparente abierta y sobre todo honesta.
Estemos pendiente de los medios de comunicación, cualquiera puede acudir a ellos y cualquiera puede obtener las pruebas y evidencias de lo que aquí se denuncia.
Nota: este hilo ira a parar automáticamente a las profundidades de Plaza para esconderlo lo más posible de los lectores y militantes como han hecho con tantos y tantos hilos, y como tantos y tantos hilos que se han intentado y se han ocultado por este método lo único que recibirá será u boicot de votos o votos negativos por parte de los edecanes de la “banda de los cuatro” y comentarios amenazantes, de los que están llenos los hilos de Plaza que no comulgan con los planteamientos de CQP y la ”bandada los cuatro” que los dirige.
En su momento dije y ahora repito que me importa poco inaugurar la comisión de garantías que también estará denominada por esta banda, La constatación a lo más tardar mañana.
La resolución del dilema planteado puede tardar más pero antes de que se apeguen los ecos de esta gran mentira y atropello a personas de buena fe y a la ciudadanía en general.
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